Miedo y Resignación (O la formula de la repetición constante)
No existe un miedo tan grande como el miedo a vivir ese miedo. No hay tantas piedras en el camino del que recorre los prados descalzo como en el próximo prado. No hay génesis alguna que explique la raíz de todos los pavores que me recorren día a día. Es por eso que no hay necesidad alguna de temer...
No
No les voy a mentir. No es lo que quiero escribir. Quiero Describir. Quiero Implosionar. Y que esa implosión me lleve a la superficie. Quiero romper con la cadena que me ata a la tierra de los que habitan en la penumbra de la felicidad.
Pero no puedo. Ni voy a poder.
"No" se repite mucho. Porque es la sensación que tengo por dentro. Un gran NO que me frena, me impide alcanzar lo que tanto quiero. Un gran NO que no me deja liberar este nudo que llevo adentro desde que me hice la pregunta cuya respuesta ya se.
Hoy el nudo se enreda más y más. Y en cada iteración, en cada moño, en cada anudar, se va perdiendo más de vista la razón que inició este estadío del alma. En cada vuelta se enreda un poco más. Existe una demostración científica por la cual de tanto enredarse un objeto se termina rompiendo.
Algo parecido sucede con las relaciones diplomáticas
La frontera entre el miedo y la desazón, esta dada por la pequeña linea de la tolerancia. Por ese pequeño corredor desfilan en forma de protesta cívica todas las razones por la cual no debe existir un combate.
Y lo peor, es que el amor es un estado neutral, que se ubica muy lejos del miedo, muy lejos de la desazón. Casi en otro continente.
Y como todos sabemos, el mundo (el de nuestro interior) no esta preparado para Guerras Mundiales. No hay recursos, no hay fuerzas, y si se desata el episodio bélico con lo poco que hay en mi, las bajas serían demasiadas. Los pequeños daños colaterales en la guerra entre el temor y la disconformidad serían decenas de deseos, que mueren sin tener la oportunidad de salir al exterior.
Y no habrá tregua alguna, porque la paz, hoy por hoy, es inconcebible.
El amor contará los cuerpos, los enterrará, pero ya mucho tiempo después, cuando los deseos se hayan vuelto huesos y cal. Y la carne, hecha polvo y dispersa en el vasto territorio donde el mundo de mi interior se propone constantemente construir sobre las ruinas de un bombardeo emocional.
En las vísperas de una guerra donde los únicos heridos son mis silencios, JPGMDL
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E.F.