Onomatopeya de sonido glutural emitido con el esofago con rudimentaría bronca (o también "Mmmmmmmmmrrrrrrrr")
Un razgueo es mucho más complejo.
Si me pongo a analizar puntualmente o no tanto como arranco mis textos siempre es con una definición. En el universo de realidades que yo determino, que yo armo, que yo yo yo, diseño, hay un recorte de irrealidad. No existe, no hay, no siente, si no esta puesto en palabras. Si no esta definido, entrecortado, encastrado, insertado o contextualizado.
Si no lo defino, no pasó. Si no lo nombró, no es.
¿ Un razgueo, que es ?
Ese sería un paso superador, preguntar, buscar una definición, una respuesta, en otras manos, en otros labios, en otras voces. Sería un paso próximo anterior a determinar algo yo. Sería abrir el juego y dejar que otro me cante una justa.
Razgueo
A lo que quiero llegar. El corazón mismo de la samba, de la música, de la historia y de la cultura. No es una palabra o una definición, ni siquiera es una imagen. No se que es, simplemente lo deseo. Me dan ganas de escucharlo, o de tocarlo, o de sentirlo, o de olfatearlo. De tenerlo. De aprehenderlo. De añorarlo. De...De tenerlo.
Puedo iniciar muchos textos con las frases más recónditas (justamente como esta) pero ya es la misma repetición de siempre, la misma rutina asesina de ilusiones que maltrata a lo nuevo, a lo indescifrable, a lo inesperado, reduciéndolo a una nomenclatura. A una definición.
Es eso, un adoquin, un perro, una piedra, una casa, horizontal cuatro letras "que me pario".
Porque el mundo se cree que es fácil cuando uno nació con esta bendita capacidad de introspección, de evaluación, de mirar para adentro, a los costados, hacia afuera, hacia atrás y hacia adelante, y decir "voy a vivir mi vida"...O la gente no percibe que me pase la mitad de este tiempo tratando de buscarle la vuelta, que significaba la vida, que significaba el amor, que imagen me representa a los dos, que personas, que gestos que momentos. A veces uno no se percata de que la mitad de la vida la paso en torno a una voltereta, violeta y azul, que nos deja el capricho de costado.
No hay nadie en el mundo que pueda vislumbrar el odio que siento ante la vulgaridad, ante lo mal escrito, ante lo mal formado, ante lo que no cierra, ni abre, ni entremedio. No hay nadie allá afuera buscando la perfección de una atadura de letras.
No hay nadie correteando barandas, saltando los tapices iterantes de un fin del mundo que ya se viene (o ya se va)
No, no hay nadie, están viviendo la vida.
Y yo, como el pensador, apoyado encima de una piedra que llevó a todos lados por las dudas, puño en la pera y cara de upite, mientras todos juegan con las hamacas, yo me pregunto "¿me divertiré en la hamaca?"
No hay más tutía. O enciendo la mecha, o se me humedece la pólvora.
A volar todo por los mil infiernos (y luego, a juntar los pedacitos)
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Me reviso los bolsillos, me acomodo el pantalón, le tiro sal a la mancha de aceite que tengo en la camisa, producto de una palta, digiero el sanguche que devoré por devorar, y me siento a esperar la hora, de la otra parte de mi día.
Y me siento a esperar la parte, de la otra hora que iniciará el otro capítulo de mi jornada.
Y luego seguramente, la finalizaré.
Y me odio un poco, te odio otro poco, me fuerzo un poco más, respiro otro tanto, y me reconforto en saber que no hay vuelta a las horas de inocuidad, de vagancia, de falta de atención a mi mismo. Corto por lo sano una caída libre que es mi humanidad frente al televisor horizontalmente dispuesta en una cama, y todo lo que eso implica. No se si los caminos a tomar no me retornaran a mi espacio de inacción.
Pero seguramente, me harán mover un poco las cachas.
Como la primera vez que agarre una guitarra, lo digo con nostalgia, y lo digo con placer, lo digo sin medirlo, quizás sin siquiera sentirlo.
Pero lo digo igual.
El silencio me mata, por hacerme esperar.
Si no salto de a poco, de a tanto, me haré ceniza, y eso no conviene. Tiene muy mal gusto, y era antes, un placer cancerigeno y asesino, y ya no lo es.
Ni eso es.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Y aire del subte no estará tan cargado, el viaje no será tan largo, ni tan corto, ni por los pelos de aquel exhorto. La lluvia no mojará tus venas, el hambre no hará que tu estela corrosiva se coma el piso y el paso. Las horas de la noche no tendrán buhos, o monstruos, o hombres sin rostro ni dinero en los zapatos.
Las mañanas no serán tan litúrgicas ni carnosas. Los olores serán mas puros, sin siquiera empezar, a agradar o a distender. Los otoños tendrán hojarascas, los veranos, colas y sabanas. La primavera será primera, y el invierno, para variar, será lluvioso y húmedo, frío y titubeante. Las pilas del perrito de juguete estan sulfatadas, el perro ya no salta, pero no por falta de batería, sino porque no quiere. Las prendas serán prestadas, enlatadas, y vendidas al por mayor en la calle avellaneda, y sin embargo, nada se va a alterar en mi rumbo. No hay delivery de terremotos todavía, así que las desgracias materializadas fuera de la mente no son la gran cosa.
Pero en el fondo del pecho, y en la punta de los pies, hay algo que me dice, claramente, que no hay peor sordo que el que se arrancó las orejas.
En la punta de los dedos y en la base de mi Adan, hay rastros de nube que supe tocar.
En la comisura de mis labios, y en la mochila que llevo delante mío, hay una cartuchera. Y muy adentro, una cartita del amigo invisible, citandome al temporal.
Porque la lluvia puede ser de todos, cuando queremos festejar.
"...Estas perdiendo el tiempo, pensando, pensado..." (Me lo dijo una enana de cartón, cantándole a mis sueños como un robot sin hígado, y un león sin melena ni corazón)
Juampi
Si me pongo a analizar puntualmente o no tanto como arranco mis textos siempre es con una definición. En el universo de realidades que yo determino, que yo armo, que yo yo yo, diseño, hay un recorte de irrealidad. No existe, no hay, no siente, si no esta puesto en palabras. Si no esta definido, entrecortado, encastrado, insertado o contextualizado.
Si no lo defino, no pasó. Si no lo nombró, no es.
¿ Un razgueo, que es ?
Ese sería un paso superador, preguntar, buscar una definición, una respuesta, en otras manos, en otros labios, en otras voces. Sería un paso próximo anterior a determinar algo yo. Sería abrir el juego y dejar que otro me cante una justa.
Razgueo
A lo que quiero llegar. El corazón mismo de la samba, de la música, de la historia y de la cultura. No es una palabra o una definición, ni siquiera es una imagen. No se que es, simplemente lo deseo. Me dan ganas de escucharlo, o de tocarlo, o de sentirlo, o de olfatearlo. De tenerlo. De aprehenderlo. De añorarlo. De...De tenerlo.
Puedo iniciar muchos textos con las frases más recónditas (justamente como esta) pero ya es la misma repetición de siempre, la misma rutina asesina de ilusiones que maltrata a lo nuevo, a lo indescifrable, a lo inesperado, reduciéndolo a una nomenclatura. A una definición.
Es eso, un adoquin, un perro, una piedra, una casa, horizontal cuatro letras "que me pario".
Porque el mundo se cree que es fácil cuando uno nació con esta bendita capacidad de introspección, de evaluación, de mirar para adentro, a los costados, hacia afuera, hacia atrás y hacia adelante, y decir "voy a vivir mi vida"...O la gente no percibe que me pase la mitad de este tiempo tratando de buscarle la vuelta, que significaba la vida, que significaba el amor, que imagen me representa a los dos, que personas, que gestos que momentos. A veces uno no se percata de que la mitad de la vida la paso en torno a una voltereta, violeta y azul, que nos deja el capricho de costado.
No hay nadie en el mundo que pueda vislumbrar el odio que siento ante la vulgaridad, ante lo mal escrito, ante lo mal formado, ante lo que no cierra, ni abre, ni entremedio. No hay nadie allá afuera buscando la perfección de una atadura de letras.
No hay nadie correteando barandas, saltando los tapices iterantes de un fin del mundo que ya se viene (o ya se va)
No, no hay nadie, están viviendo la vida.
Y yo, como el pensador, apoyado encima de una piedra que llevó a todos lados por las dudas, puño en la pera y cara de upite, mientras todos juegan con las hamacas, yo me pregunto "¿me divertiré en la hamaca?"
No hay más tutía. O enciendo la mecha, o se me humedece la pólvora.
A volar todo por los mil infiernos (y luego, a juntar los pedacitos)
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Me reviso los bolsillos, me acomodo el pantalón, le tiro sal a la mancha de aceite que tengo en la camisa, producto de una palta, digiero el sanguche que devoré por devorar, y me siento a esperar la hora, de la otra parte de mi día.
Y me siento a esperar la parte, de la otra hora que iniciará el otro capítulo de mi jornada.
Y luego seguramente, la finalizaré.
Y me odio un poco, te odio otro poco, me fuerzo un poco más, respiro otro tanto, y me reconforto en saber que no hay vuelta a las horas de inocuidad, de vagancia, de falta de atención a mi mismo. Corto por lo sano una caída libre que es mi humanidad frente al televisor horizontalmente dispuesta en una cama, y todo lo que eso implica. No se si los caminos a tomar no me retornaran a mi espacio de inacción.
Pero seguramente, me harán mover un poco las cachas.
Como la primera vez que agarre una guitarra, lo digo con nostalgia, y lo digo con placer, lo digo sin medirlo, quizás sin siquiera sentirlo.
Pero lo digo igual.
El silencio me mata, por hacerme esperar.
Si no salto de a poco, de a tanto, me haré ceniza, y eso no conviene. Tiene muy mal gusto, y era antes, un placer cancerigeno y asesino, y ya no lo es.
Ni eso es.
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Y aire del subte no estará tan cargado, el viaje no será tan largo, ni tan corto, ni por los pelos de aquel exhorto. La lluvia no mojará tus venas, el hambre no hará que tu estela corrosiva se coma el piso y el paso. Las horas de la noche no tendrán buhos, o monstruos, o hombres sin rostro ni dinero en los zapatos.
Las mañanas no serán tan litúrgicas ni carnosas. Los olores serán mas puros, sin siquiera empezar, a agradar o a distender. Los otoños tendrán hojarascas, los veranos, colas y sabanas. La primavera será primera, y el invierno, para variar, será lluvioso y húmedo, frío y titubeante. Las pilas del perrito de juguete estan sulfatadas, el perro ya no salta, pero no por falta de batería, sino porque no quiere. Las prendas serán prestadas, enlatadas, y vendidas al por mayor en la calle avellaneda, y sin embargo, nada se va a alterar en mi rumbo. No hay delivery de terremotos todavía, así que las desgracias materializadas fuera de la mente no son la gran cosa.
Pero en el fondo del pecho, y en la punta de los pies, hay algo que me dice, claramente, que no hay peor sordo que el que se arrancó las orejas.
En la punta de los dedos y en la base de mi Adan, hay rastros de nube que supe tocar.
En la comisura de mis labios, y en la mochila que llevo delante mío, hay una cartuchera. Y muy adentro, una cartita del amigo invisible, citandome al temporal.
Porque la lluvia puede ser de todos, cuando queremos festejar.
"...Estas perdiendo el tiempo, pensando, pensado..." (Me lo dijo una enana de cartón, cantándole a mis sueños como un robot sin hígado, y un león sin melena ni corazón)
Juampi
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