Inicios, Tramas y Basico. (O...)

Me mira fijo. Me contemplan y me endiosan. Me respetan, me temen más me necesitan. Mi pellejo produce infinitas formas, algunos me llaman el caparazón de llamas. La tortuga ardiente. En mi interior yace un corazón no de carne ni de hueso, ni de piedra menos polvo. Es un glaciar, un glaciar de fulgor. Su superficie puede ser recorrida sin para un segundo a recabar. A repensar. Su superficie, su centro de energía, su inconsistencia. Su incio.

Alguien me alimenta, alguien se acerca para que el frío de la noche no lo aborde incauto. Que más da, abrigar a una, abrigar a otro, abrigar a todos. Alguien me alimenta, y yo agradezco, revelando las caras de quienes a mi se acercan. Entre ellos se observan, quienes son, cuales son, por que son. Entre ellos se crea ese respeto, ese vínculo que solo los sabios creen resaltar.

Pero no soy único. Hay imitadores, hay falsos, cuyas llamas verdes, sus aromas sospechosos, sus fuegos intermitentes no muestran verdades. Solo muestran aportes. Incompletos, faltos de foco, perecederos. Hay falsos, hay enriquecedores, hay despampanantes. Hay horas y horas de ayuno en mi, ventiscas de caminares sin principio ni final. Hay años en los que a pocos llego. Hay noches en que soy la estrella de este espectáculo primitivo, tonto y caduco, que sin embargo, nos lleva al despertar del institno.

Hombres y mujeres a mi alrededor, esperando que yo revele en camino de montaña, a la cual se llega recorriendo el puente abandonado. Todo en llamas, todo indiscreto. Todo impulso y todo extremo. Todos esperan que yo haga algo.

Siempre, siempre esperan, o que hierva, o que realice la cocción o que simplemente me mantenga incandescente. Y la verdad es que yo también me mantengo así. Yo también me siento realizado cuando me atizan, cuando me arrojan pedazos de combustible que pronto haré energía. Yo doy ese espacio, para arder. Yo doy el lugar donde los incendios controlados son mi voluntad, un azar dictado desde interior de mis esquemas y mis miserias. Nunca me gustó entibiar. . Nunca me gusto sacar las pequeñas estalacticas.

Será que soy adicto a las emociones fuertes. Y que no me quedo en la mitad. O hasta la destrucción, o hasta la salvación. No conosco otra vía de acción.

Será que todavía no encontre mi punto medio. Será que yo, yo también quemo.

Con un poco de encierro, pero bien abrigado...

JPGMDL

Comentarios

Entradas populares de este blog

Anaksunamun (o como, hasta a "la momia", con todos sus poderes, le metieron las guampas)

Onomatopeya de sonido glutural emitido con el esofago con rudimentaría bronca (o también "Mmmmmmmmmrrrrrrrr")

Carta para un amanecer (leela cuando puedas)