Declives de merendero I (Introducing Café Le Park)

Floreciendo en un cafe cualquiera, la puerta se entumece.
Mezcla de un árbol vacilante con espera imparcial
Como un observador contempla la pared de madera tirada abajo
de la cual solo queda una mísera columna
El reloj se entibia lentamente
cualquiera que aspire a influenciar debe entender
que el tiempo ha crispado nuestros más refinados gustos

Sigo mirando hacia la puerta, a ver si alguna aventura se abalanza
Cuchillos, incluso tenazas
Poseer un alma de ficción nos da la imposibilidad de percibir
la realidad, de cualquier manera y en cualquier lugar
Una gran E se forma en mi texto elegante.
Una letra infartante, un garfio de guardia de recova.
- Aire -.

Solo me visita el aire mientras mi muy inusitado cosmos
se enciende cual mecha húmeda
La tele y los locos se postran ante mi irrefutable intención
de hacerte dudar hasta la médula

Ahora mi texto parece la capa derruida de un batman argento
o hileras de soldados romanos dispuestos a ultrajar tropas
motas, mantras, monjes e incluso bárbaros
dispuestos de vil manera y con maquiavélica voluntad
sobre el beije atardecer de esta mesa de café

Estoy tan lejos del centro, y tan cerca de la muesca que recorre todo el alfeizar
no se lo que es
solo, me gusta hablar

Escribir todos los días
hace que mi espíritu disuelva sus grasas
en una solución salina

Escribir, dándome tiempo, es parte de una religión
como rezar en mi templo
mejor busco el diccionario de sinónimos
Mary dice que pienso más rápido de lo que hablo
y yo agrego.
Anudo más de lo que escribo, cuando lo pienso.

Ya me tengo que ir
y nadie entró por la puerta
me bastó, con la brisa

Me alcanza igual, mi sonrisa

Juampi (11/8/2011)

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