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Mostrando entradas de agosto, 2011

Lunes Otra Vez (otra vez)

Curioso es el gato que mira abajo de una ratonera y un perro vil lo ataca de costado y le manduca la conciencia.   Curioso es el ave que rapiña barranca abajo para ver como un pez asoma la napia del agua, solo para estar seguro de dicho acto natural, desciende sobre las aguas para que, oh sorpresa, un cocodrilo se lo desayune Curioso es aquel que pone el despertador una hora antes de la hora del reloj, para poder bañarse y acostarse como Dios lo trajo al mundo en la cama, a disfrutar de un sueño casi maternal, casi profundo, previo a esta vida y a este tiempo. Curioso es quien toma todo lo que ve, fuma todo lo que huele, ingiere todo lo prestado, y espera sentirse nuevo y mezclado en cada ocasión. Curioso es el que pinta lo que escribe, sin titubear, sin pensar, sin escribir y sin pintar. Curiosa es la que descuida sus miedos para cuidar sus ansias. Curioso era el amigo de un amigo que un día quiso comer ese plato en ese lugar bajo esa luna. Ser curioso es uno de los más gran...

Salsatti (de tomate)

Una trompeta se pierde en blancos auriculares, derruidos de nuevos. Alaridos rítmicos me comentan por algunos terceros, que poseen gran calidad musical Se aclara la voz de ibrahim, que carraspea sin doler, que pica sin toser. Unos ojos celestes disimulados con acné acompañan algo, de los beatles. Que espeluznante que es el subte, pensar en tanta gente pensando en simultaneo, no comprendo como no se tilda el sistema. Ya mis horarios son un desastre sin control No poseo la mima motivación de cumplirlos que antes, ni mucho menos, ni mucho mas. No logro caducar, ni exigir la garantía en el fondo de aquel local. Colorido pa' viernes, aire poco cargado, producto de energía restante por feriado y paz En el mundo los cascotes resbalan barranca abajo, y cada edificio de cada gran empresa es una ladera erosionada por los vicios vacíos de esta ciudad tan gris que no es carmín Una a una pasan las estaciones y las canciones. Casi atontado por los terciopelos que me gusta tocar. Un ...

Reflexiones Guitarrescas I - El afinador

Cuando uno adquiere una guitarra, debe tener en cuenta que el problema, no solo es (si es que existe) la carencia de un módico saber musical, sino, peor aún, la creencia que el sonido que lograste extraer con sacacorchos se va a sostener. Luego de retomar los apuntes inmaculados de hace 14 años (si, 14 años) y de alegrarme como un girasol al ver que podía entender y leer alguna que otra nota, y que los pentagramas no eran chino básico, uno se envalentona. Uno se piensa que puede alcanzar un nivel hendrixistico en cuestión de una o dos semanas. Y es más que sano que sea así. Alguien me dijo que ponerse techos es lo más ignorante que alguien pueda llegar a hacer. Tomé la guitarra con las dos manos, las dos piernas, los dos corazones, la aferré, y a mis pies cayo la partitura de aquel día, en el que en una sala del teatro san martín yo toque. Si...yo, yo toqué. No fue en otra vida. DO SI DO# RE RE FA RE DO# DO.... Mis oídos claramente no podían soportar la desafinación, la ...

Frío de Sanación (Magos Blancos...y ya lo vé)

La yema del dedo indice se acerca como autómata hacia la superficie metalicamente deformada, con melodía de posición, sobre el espejo (o placard) de agua. Helada aunque rencorosa. Fresca y húmeda, así seca y distante. La yema penetra el ombligo de un cuadrante, anidando en el punto más íntimo y perspicaz de la ría pedrada, de la tierra a punto de soltar un escupitajo de más tierra. La yema se retira, paralizada pero en lo correcto. Se retrae y se une a un brazo acurrucado en el torax. El torax, como telescopio, sostiene los lentes de una estructura científicamente rebatible que se encuentra orientando sus vehemencias hacia el punto más alejado de la proximidad. El agua nos tapa el ruido, el ruido se convierte en vacío, y en él, los sonidos no se propagan. No funcionan. No son relevantes. La paz, el agua, los dedos, la cara, los brazos, el torax, el ojo, la mente, la fuga. La paz. Los temblores de los tambores ya perdidos en el vacuo espacio, en la noche sin estrellas ni luna...

Las piernas del tren (chamame piscolígico)

Que alguien se anime a no cortejar aquella hembra de duro paladar con hambre de sonrisas y pelambre en flequillo cruzado y para atrás Que alguien se anime a insinuar que los pasos dados son de imberbes que no saben ni siquiera empezar a desear apreciar. Que la noche me cubra entero y la música llame al tero que anida y baila Que cumple castañas que come besos y anida excesos Que alguien se anime a cantar desafinado y roto, esta cumbia peculiar que aulla que llama y que se quiere encamar Que alguien se anime a decir que me equivoque más de la cuenta en intentarme acercar a ese par de ojos sin igual Que alguien me diga tonto, errante, pedante y sedante Que me derrapen las ideas de tonto juglar Que alguien se anime a decir que me equivoque cuando le dije Conmigo vas a volar. Que si las mañanas y las tardes me llaman a buscar sepan que nada más que Yo van a encontrar La pila de mi reloj alarma agoniza tras la cuerda de una guitarra nuev...

Onomatopeya de sonido glutural emitido con el esofago con rudimentaría bronca (o también "Mmmmmmmmmrrrrrrrr")

Un razgueo es mucho más complejo. Si me pongo a analizar puntualmente o no tanto como arranco mis textos siempre es con una definición. En el universo de realidades que yo determino, que yo armo, que yo yo yo, diseño, hay un recorte de irrealidad. No existe, no hay, no siente, si no esta puesto en palabras. Si no esta definido, entrecortado, encastrado, insertado o contextualizado. Si no lo defino, no pasó. Si no lo nombró, no es. ¿ Un razgueo, que es ? Ese sería un paso superador, preguntar, buscar una definición, una respuesta, en otras manos, en otros labios, en otras voces. Sería un paso próximo anterior a determinar algo yo. Sería abrir el juego y dejar que otro me cante una justa. Razgueo A lo que quiero llegar. El corazón mismo de la samba, de la música, de la historia y de la cultura. No es una palabra o una definición, ni siquiera es una imagen. No se que es, simplemente lo deseo. Me dan ganas de escucharlo, o de tocarlo, o de sentirlo, o de olfatearlo. De tenerlo....

De un Tirón

Sacar la curita es una de las tareas mas simples y sencillas; se solicita a aquel interesado que tome por donde termina el rectángulo gomoso de pegatina y  hiel. Luego, acto seguido, presione hasta que sienta la certeza de que removería piel. la epidermis ha reclamado y aullado. Y las gasas se juntan con lastimaduras hongosas, las manos se mezclan con manos y sombras y de a poco voy queriendo solicitar un trasplante. Sacarme un poco el gusto a carne en mal estado, a ensalada vieja, a pan húmedo, los gustos a noches enteras queriendo tocarme el paladar. Debilitese y úntese con farm - x. Arde...como quema, sin parlantes, esta arena. Lejos, en el centro, de la tierra, las raíces, del amor, donde estaban. Que harán? Y ahora mire hacia el sudeste. Considérese un extraterrestre por mirar al sudeste, pregúntele a subiela si esta de acuerdo en su destino de mirada cardinal. Revuelva su estomago y evalúe vomitar. Pero no ascos, sino colores....

Declives de merendero I (Introducing Café Le Park)

Floreciendo en un cafe cualquiera, la puerta se entumece. Mezcla de un árbol vacilante con espera imparcial Como un observador contempla la pared de madera tirada abajo de la cual solo queda una mísera columna El reloj se entibia lentamente cualquiera que aspire a influenciar debe entender que el tiempo ha crispado nuestros más refinados gustos Sigo mirando hacia la puerta, a ver si alguna aventura se abalanza Cuchillos, incluso tenazas Poseer un alma de ficción nos da la imposibilidad de percibir la realidad, de cualquier manera y en cualquier lugar Una gran E se forma en mi texto elegante. Una letra infartante, un garfio de guardia de recova. - Aire -. Solo me visita el aire mientras mi muy inusitado cosmos se enciende cual mecha húmeda La tele y los locos se postran ante mi irrefutable intención de hacerte dudar hasta la médula Ahora mi texto parece la capa derruida de un batman argento o hileras de soldados romanos dispuestos a ultrajar tropas motas,...

Cielo de dos o tres colores (granizado de dulce de lluvia)

Cuando salí esta mañana de lo de mi abuela, poco importaba el horario, o a donde me dirigía. Solo mi mente de interlocutora comenzó a relatarme suavemente una pequeña descripción. Trascribo infielmente a continuación. "...Mancha rosada, húmeda, calurosa, pero cargada de aurora, nos despertamos y comimos unas magdalenas gigantes con pasas de frutas violetas, y unos jugos de naranjas monstruosos, con queso. Que rico. Caminamos hasta el taunus dorado, y fuimos manejando con el calor de la garúa hasta la entrada del Animal Kingdom. Y yo no podía dejar de mirar fijo y casi irresolutamente al cielo. Cuando entramos a los carritos, se me vino la idea a la cabeza de que algo estaba demasiado bien. El naranja fluorescente me carcomía la vista. Era como admirar una divinidad, o ver un pedazo de profeta encerrado en su camarín con el cartel colgado que decía - en 5 vuelvo - escrito en nubes. Subir al árbol del Rey Leon, gigante, laberíntico, con la lluvia haciendo una casi selva de plást...

El Deuteronomio de aquel que almorzaba rápido (genealogía de una noble colación)

Horario afligido por los estados de hambruna y famelia colosal, el hombre desciende de su trono rutinario, de su espacio de control con pocas piezas de plata (hoy las traiciones fueron minúsculas y garparon poco)...El alfeizar de cernirse sobre una atiborrada de mugre de calle poco hospitalaria, en búsqueda de una tan extraña decisión amortizada en mortajas de duda y culpas gastronómicas. Cruza el asfalto repugnante y se dirige a aquel lugar, donde el dinero se cambia por pociones, brebajes y otras demoníacos líquidos y sólidos con el solo objeto de satisfacer la debilidad divina de hacernos dependientes del alimento (sudor de nuestra frente) y del agua (porción gigante de nuestra esencia). Entrar es un rito costumbrista, salir también. Entrar y decir, "haceme uno de 8", con la repetición y abuso de falta de sorpresa alimentaria que conlleva comer a veces aquí, a veces allí. La brutal respuesta que nos desatina el timón es sencilla...

El barquito de Papel (o la epopeya de los medios de trasporte según el portador de la tarjeta sube dorada)

Estas caminando para tomarte el colectivo cuando de abajo tuyo surgen llamas ineludibles, mandato de un infierno de pacotilla que solo vos podes mirar y gozar, arguir y contradecir. Luchas contra el asfalto que se enciende como pecaminosos augurios de morir, de vivir, de gritar y de llorar. Todo se derrite y cada vez te cuesta más, llegar a la puerta de aquel mamut de viento que te va a llevar a un destino menos mortal. Salen raices que te atrapan y te tiran para el subsuelo, invadiendote de miedo y carcomiendote las sombras. Los soles que se apagan como supernovas sin motivación abrasan mi cuerpo y mi mente, y mi alma se enciende por toda esa estrella que ha decantado su ilusión. Las hormas de mis zapatos ya comidas y carne de hormiga, se pasan a mis pies, y la salvación parece cada vez más lejana. La velocidad me inspira a buscar una salida de este fierro sin timón, de este barco a rolete, de una noche fria en la cual las brasas me abruman la cabeza, y me tiembla el corazón d...

Linterna Rosa (o el superheroe que no recargaba demasiado la batería de su celular)

Por debajo de los árboles, más abajo aún, se cuenta la leyenda de un abrumante devorador de carteles. Un individuo hosco y seco, que, sin desesperar, se entrega a los llantos eternos de un mar de almejas no extintas, ni explotadas. Cuando caminás por la ruta del sol, y te abogas a los escuetos vericuetos en los que consiste un día normal, podes pasar por miles de estados. El, pasa por millones. Linterna Rosa es un moreno medio intermedio. Esas personas que sin caer en la desgracia que conlleva la notable fealdad, no llega a apetecer a las masas. Es de esos que ninguna se da demasiado vuelta como para mirar. Gran detractor de aquellos que osan con rozar la normalidad. Pero también, para que mentir, cierra contracto con el que mejor paga, siempre dentro de una mentira religiosa que es autoconvencerse. Entre sus poderes, cuenta con una impresionante capacidad de hacer reir a la gente, el rídiculo cultural le basta para bajar las estrellas de cualquier dama por un breve instante, ese...