Historias Breves VOL. XVI (las otras 15 las tengo en el marote)
No voy a dirigir este escrito a nadie. Simple, liza y llanamente a mi persona. Sucede que ciertas noches uno se desdobla como esa propaganda de anti- ácidos estomacales con pastillas que te sacan dolor de cabeza.
Hoy me desdoble. Sentí el pesar anestésico de pasar una gran noche. Esas noches de antología en donde pasaste hasta por esta cueva. Pero me surge una pequeña inconveniencia.
Le pongo nombre.
La Breve Inoperancia de los buscadores del color. (entrevista obtenida de un vendedor ambulante de chicles en el subterraneo)
- Existe en el limbo ubicado entre las calles bacacay y bogotá, sobre la inexorable mercedes, una torre donde habita un mago obtuso. Ese mago se encuentra explorando los interiores de sus maravillosos poderíos. Mientras más avanza en su introspección más lejos está de su objetivo. Digamos que se busca a si mismo para no buscar en los demás. Este mago conoce un solo hechizo. El de hacerse ver. Pero como no le sale bien y nunca, nunca lo dominó (dicen los antiguos profesores) ni lo conseguirá (dicen la mayoría de los poseedores de sentido común) lo ejecutara con gallardía, resaltando apenas un centímetro en los lugares donde quiera abarcar metros.
Todo el mundo preguntará (todo el mundo que le interese, o sea, máximo 3 mercachifles querendones) la raíz de la ineficacia del mago. El mago de los barrios del oeste y ale - daños (diferenciar entre un joven llamado "ale. el belicoso" y los alrededores dañados) deja entrever que tuvo grandes poderes, pero decidió no explotarlos. Porque se preguntaban autores, escritores y viejas de la zona.
Cuentan que alguien se atrevió a preguntarle un día el porque de su incapacidad para ejecutar sus raciocinios. La respuesta fue aún más confusa que la propia pregunta. Dicen que el entrevistador, ante semejante desorientación, tuvo una embolia, y mirando fijo al mago, olvido todo lo que lo había llevado a entrevistarlo. (Por suerte, dejo escrito algunos conceptos sueltos que hoy recolecto, sino no tendría de que macoña escribir)
Nunca se sabrá de donde surge la incapacidad de dicho hechicero de poca monta para manifestarse. O porque cuando lo intenta, jamás se puede percibir coherencia alguna entre el inicial acto voluntario y el posterior resultado despatarrado.
Algunos, que saben mucho de criaturas mágica, (y pocos de matemática, economía o otras ciencias inútiles) afirman que este mago tenía un mal que aqueja a solo aquellos que se internan en si mismos, y para peor, buscan reflejo en otras personas. Hace que uno pierda individualidad, al querer compartirse con otra persona. No tiene nombre. Algunos los llaman querencia. Otros lucidez amorosa. Algunos opinologosos calculan que tenía una debilidad supermanesca, cuando se acercaba a las sacerdotisas paganas vestidas de azul.
Pero todo es simplemente una opinión.
El hombre mágico (a duras penas) de la fortaleza (a más duras penas) de Florestor jamás registró, en las innumerables páginas que la historia y crónica tv gastan en personajes de segunda mano, un hechizo bien formulado.
Será el destino de estos magos equivocados pasar a la posteridad siendo recordados solo por ellos mismos y sus cavilaciones. O habrá encontrado, este magicómico, la receta de la inmortalidad mediante el plasmado de si mismo en su propio pensamiento. En su propia historia.
Si sospechan de poseer algún tipo de poder emocional poco desarrollado, y no quieren perder su sobrenaturalidad , les recomiendo, seguir las recetas socialmente heredadas por la tradición oral. Eviten compartir emociones fuertes. Eviten tratar de arrastrarse por los surcos de la razón. Eviten ser impulsivos. Y eviten el color azul, sea en un trago con blue curacao, en un amanecer con fortaleza, o en una mujer.
Algún día, se darán cuenta, que más que un poder, ustedes lo que tienen es mala leche.
Pepe Mucharra
(Entrevista recopilada por JPGMDL, pasada en limpio. Fecha incierta)
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