La epifanía del pibe que caminaba a lo cangrejo (ser o no estar)
Buenas noches.
Estamos frente a la pantalla de una compu para no ver a Justo Castor en la tele. Si, es muy loco llegar a tu casa y ver a una super mega estrella que afina muy bien pero que canta canciones compuestas por un pluto de ketamina. Mientras el olor a chivo de tu ropa sucia, que alcanzó el nivel de guerrilla armenia resistiendo a los turcos, se disemina sobre tu habitación, que, de por sí, nunca fue el rosedal. Te tomas un tinto, te tomas una birra, te comes un chinchu y sentís culpa por no haber estudiado el cuatrimestre y admiración por tus contemporáneos ya recibidos, lindos, limpios, estables, realizados, de novios con gente bien, con familias politicas bien, con amigos bien, con salidas bien.
Todo bien y tipo na.
Pero a vos te chupa un reverendo huevo. Te diste cuenta hace tiempo que no podes seguirle el tranco a ese estilo de vida. Estás más cerca de la fisura que de la cohesión. Más cerca de la pasión que de la razón. Chorean en tu barrio y vos abrís la ventana. Te tratan de calentón y vos te ortivás con cariño.
Cuando todos los síntomas indican que no tenes nada que ver con lo civilizado, y te comes los dedos y los brazos de tu cuerpo pegado al cuerpo porque en tu vida no querés que te pasen las mismas cosas de mierda que les pasan a todos, encontráis la luz. Encontráis esa intermitencia de la mente que te lleva palmo a palmo a caminar hacia el abismo de lo no barajado. Tu familia hace sus justos intentos por encaminarte pero no porque no crean en tus dotes o capacidades, sino porque saben que se requiere de mucho culastro para salir adelante con las letras.
Ya no te vibra el ojo porque sabes que sos escritor. Incipiente, inicial, casi reticente a evolucionar. Pero no querés ser un tecnicismo del saber. NO te interesa esa vida. Tu pija se te para, o en el caso de las damás, te llueve en el oasis, cuando lees un libro de marechal, o escuchas un tema de sabbath o de los beatles. Sui generis te hace llorar una generación que no viviste y sabes que Massa y Cristina son la misma mierda de la moneda. Perdón, la misma cara de la mierda.
Cuando ya no te podes mentir más y sabés que necesitas ganar guita pero también ser feliz ahi es cuando el enano impulsivo que tenemos adentro se te para de manos y te dice "eh, gato, que cara esta la cebolla, agarrame esta onomatopeya con la mano derecha o para con la trompa este cross de izquierda".
Y vos tenes que elegir.
Tenés que elegir que vas a hacer con tu vida.
Creo que ya lo conté, pero mi película favorita es "una historia del bronx" (a Bronx's tale, 1993) donde Al pacino hace de manejero de bondi honesto padre de Calogero, un atorrantin del barrio tano de niu jork que sueña con la calle y callejea en un sueño. Girando por las esquinas conoce a Sonny, el mafioso esteril del barrio, o gay, vaya uno a saber, que no tiene hijos.
Esa película durante 3 años la pasaban antes de las 12 de la noche del 5 de agosto, víspera absoluta de mi cumpleaños, el 6 a las 00:05. Y de esa pelicula hay algo que me marcó a fuego y no me dejó dormir tranquilo.
Cada vez que leía un artículo del codigo civil, cuando lo soportaba.
Cada vez que observaba como un muchacho sentaba jurisprudencia sobre un acto inconstitucional.
Cada vez que alguien hacía un maravilloso ejercicio de matemática.
Una voz en mi interior me decía.
Pero escuchame hermano, que estás haciendo aca?.
Nada viejo, estoy tratando de encajar, dejame en paz.
A ver, tratá, dale, rompete la espalda en esto sin convicción.
Puedo,
No podes.
Puedo,
No podés.
Y si no puedo que hago.
Y bueno hermano, es facil.
Trata de ser quien pensas que sós.
Proba, si te dás cuenta que te equivocaste, siempre hay tiempo para agarrar el detector de elementalidades y axiomas y cavar hondo cuando haga pippipipip.
Y si me hago viejo?
Viejo son los trapos querido.
Traeme el bastón de realismo, que me renguea la libertad.
O mejor dejalo, y si me caigo, me caigo.
Porque no hay nada más duro en esta vida, que el talento desperdiciado.
Con amor,
De Lara
Estamos frente a la pantalla de una compu para no ver a Justo Castor en la tele. Si, es muy loco llegar a tu casa y ver a una super mega estrella que afina muy bien pero que canta canciones compuestas por un pluto de ketamina. Mientras el olor a chivo de tu ropa sucia, que alcanzó el nivel de guerrilla armenia resistiendo a los turcos, se disemina sobre tu habitación, que, de por sí, nunca fue el rosedal. Te tomas un tinto, te tomas una birra, te comes un chinchu y sentís culpa por no haber estudiado el cuatrimestre y admiración por tus contemporáneos ya recibidos, lindos, limpios, estables, realizados, de novios con gente bien, con familias politicas bien, con amigos bien, con salidas bien.
Todo bien y tipo na.
Pero a vos te chupa un reverendo huevo. Te diste cuenta hace tiempo que no podes seguirle el tranco a ese estilo de vida. Estás más cerca de la fisura que de la cohesión. Más cerca de la pasión que de la razón. Chorean en tu barrio y vos abrís la ventana. Te tratan de calentón y vos te ortivás con cariño.
Cuando todos los síntomas indican que no tenes nada que ver con lo civilizado, y te comes los dedos y los brazos de tu cuerpo pegado al cuerpo porque en tu vida no querés que te pasen las mismas cosas de mierda que les pasan a todos, encontráis la luz. Encontráis esa intermitencia de la mente que te lleva palmo a palmo a caminar hacia el abismo de lo no barajado. Tu familia hace sus justos intentos por encaminarte pero no porque no crean en tus dotes o capacidades, sino porque saben que se requiere de mucho culastro para salir adelante con las letras.
Ya no te vibra el ojo porque sabes que sos escritor. Incipiente, inicial, casi reticente a evolucionar. Pero no querés ser un tecnicismo del saber. NO te interesa esa vida. Tu pija se te para, o en el caso de las damás, te llueve en el oasis, cuando lees un libro de marechal, o escuchas un tema de sabbath o de los beatles. Sui generis te hace llorar una generación que no viviste y sabes que Massa y Cristina son la misma mierda de la moneda. Perdón, la misma cara de la mierda.
Cuando ya no te podes mentir más y sabés que necesitas ganar guita pero también ser feliz ahi es cuando el enano impulsivo que tenemos adentro se te para de manos y te dice "eh, gato, que cara esta la cebolla, agarrame esta onomatopeya con la mano derecha o para con la trompa este cross de izquierda".
Y vos tenes que elegir.
Tenés que elegir que vas a hacer con tu vida.
Creo que ya lo conté, pero mi película favorita es "una historia del bronx" (a Bronx's tale, 1993) donde Al pacino hace de manejero de bondi honesto padre de Calogero, un atorrantin del barrio tano de niu jork que sueña con la calle y callejea en un sueño. Girando por las esquinas conoce a Sonny, el mafioso esteril del barrio, o gay, vaya uno a saber, que no tiene hijos.
Esa película durante 3 años la pasaban antes de las 12 de la noche del 5 de agosto, víspera absoluta de mi cumpleaños, el 6 a las 00:05. Y de esa pelicula hay algo que me marcó a fuego y no me dejó dormir tranquilo.
Cada vez que leía un artículo del codigo civil, cuando lo soportaba.
Cada vez que observaba como un muchacho sentaba jurisprudencia sobre un acto inconstitucional.
Cada vez que alguien hacía un maravilloso ejercicio de matemática.
Una voz en mi interior me decía.
Pero escuchame hermano, que estás haciendo aca?.
Nada viejo, estoy tratando de encajar, dejame en paz.
A ver, tratá, dale, rompete la espalda en esto sin convicción.
Puedo,
No podes.
Puedo,
No podés.
Y si no puedo que hago.
Y bueno hermano, es facil.
Trata de ser quien pensas que sós.
Proba, si te dás cuenta que te equivocaste, siempre hay tiempo para agarrar el detector de elementalidades y axiomas y cavar hondo cuando haga pippipipip.
Y si me hago viejo?
Viejo son los trapos querido.
Traeme el bastón de realismo, que me renguea la libertad.
O mejor dejalo, y si me caigo, me caigo.
Porque no hay nada más duro en esta vida, que el talento desperdiciado.
Con amor,
De Lara
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