El Operario Fantasma (Rutinas poco cálidas)
Cuando caminas entre los pallets forrados de diferentes colores (uno por cada año como me explicaron) ves una sombra. En realidad, no es una sombra, es un demonio con sombrero. La playa, como le dicen al gran terreno asfaltado donde todo lo producido en stand by, a entregar, o pendiente, va a parar ordenado, es un cuadro de dali. En vez de relojes derretidos, mercadería en cajas cerrada al vacío sobre un pallet
Era una imagen recurrente en el caminar de cualquier persona que salía de la planta perderse entre las llanuras y sierras de mercancía. Algo casi hipnótico, pensar que todo ese desorden tenía algún objetivo puntual. Cuando fue mi turno, camine bajo el sol, mientras veía todo inmenso. Los containers, las montañas de placas rotas. Todo una gran ruina funcional. Como puede ser que tanto nivel de dejadez sea tan rentable. Algo así como monetarismo crudo.
Me pare en esos mediodías sin árboles, donde el sol es una lamparita de 8000 watts.
Duro.
Triste.
Muy pero muy laboral.
Vi el sombrero a los pocos segundos de la contemplación rendida. No era tenebroso, más bien cansino. Una imagen resignada. Olvidada, sin tétricas marcas. Sin nada más que una actitud bastante cuestionable a nivel patronal.
"Que ganas de irme a mi casa que tengo, que ganas de irme a mi casa que tengo" repetía. Borrosa, horripilante, pero algo sindicalizada la verdad. A esta altura ya me había percatado del caracter sobrenatural del encuentro.
"Oiga, quien es ud. y que quiere?" me encontré corriendolo por derecha, como si yo fuera el que tuviera que ponerlo en su lugar y no el portero del purgatorio fabril.
"Ramirez, el clarkista. Me dicen batman porque ando colgado y de noche siempre, esta semana me cambiaron el turno, quien pregunta"
"Juan Pablo, de programación de producción"
Era clara que la situación era molesta para los dos. Tanto para una persona de esta tierra, que cumple su horario, encontrarse con una aparición que encima no atina a asustarlo, por un lado.
Y por el otro, un bichu cumpliendo una condena a esta altura bastante liviana y seguramente radicada en un error administrativo de algún índole, que viene a ser increpado por un tipo metido y comunicativo.
Hubo un breve momento en el cual los dos nos pusimos de acuerdo que esto desembocaba en una pelicula de hollywood o en la famosa acción que manda para adelante en el tiempo a todas aquellas consecuencias posibles de una situación: Hacernos los boludos.
"Que calor esta haciendo no?" Inquirió el monstruo
" si, la verdad, se viene el veranito, se va a algún lado?" pregunté, casi convencido
" y mire, esta cara la costa este año, seguramente me vaya a las colonias de azul, vió, las que salieron por el programa de Tato Bores el otro día?" - compartió el Fantasma asalariado
"No, me lo perdí" (si, porque tenía 3 años cuando estaba al aire)
"ah, bueno, vea averigue seguramente es una opción barata"el vago trasparente
"Bueno, no lo molesto más batman, que tenga buen día"
"gracias pibe, suerte eh".
Todos los días que voy a buscar las planillas de productividad a corte, cruzo el playón. Y todos los días nos saludamos, a veces hablamos de fútbol, a veces de musica, pero así, muy por encima, casi imperceptiblemente. Creo que esto me lleva muy directamente a una conclusión estacionada.
No importa si sos blanco, negro, estas vivo, sos un espíritu que lo cagaron con las horas extra. Siempre es bueno saludar, y comunicarse, aunque sea unos instantes, con cualquier entidad que se cruce en nuestro camino diario.
Por algo esta ella en mi sendero y yo en el suyo.
Amigándose con todo tipo de alimañas,
Juan Pablo Manrique
Era una imagen recurrente en el caminar de cualquier persona que salía de la planta perderse entre las llanuras y sierras de mercancía. Algo casi hipnótico, pensar que todo ese desorden tenía algún objetivo puntual. Cuando fue mi turno, camine bajo el sol, mientras veía todo inmenso. Los containers, las montañas de placas rotas. Todo una gran ruina funcional. Como puede ser que tanto nivel de dejadez sea tan rentable. Algo así como monetarismo crudo.
Me pare en esos mediodías sin árboles, donde el sol es una lamparita de 8000 watts.
Duro.
Triste.
Muy pero muy laboral.
Vi el sombrero a los pocos segundos de la contemplación rendida. No era tenebroso, más bien cansino. Una imagen resignada. Olvidada, sin tétricas marcas. Sin nada más que una actitud bastante cuestionable a nivel patronal.
"Que ganas de irme a mi casa que tengo, que ganas de irme a mi casa que tengo" repetía. Borrosa, horripilante, pero algo sindicalizada la verdad. A esta altura ya me había percatado del caracter sobrenatural del encuentro.
"Oiga, quien es ud. y que quiere?" me encontré corriendolo por derecha, como si yo fuera el que tuviera que ponerlo en su lugar y no el portero del purgatorio fabril.
"Ramirez, el clarkista. Me dicen batman porque ando colgado y de noche siempre, esta semana me cambiaron el turno, quien pregunta"
"Juan Pablo, de programación de producción"
Era clara que la situación era molesta para los dos. Tanto para una persona de esta tierra, que cumple su horario, encontrarse con una aparición que encima no atina a asustarlo, por un lado.
Y por el otro, un bichu cumpliendo una condena a esta altura bastante liviana y seguramente radicada en un error administrativo de algún índole, que viene a ser increpado por un tipo metido y comunicativo.
Hubo un breve momento en el cual los dos nos pusimos de acuerdo que esto desembocaba en una pelicula de hollywood o en la famosa acción que manda para adelante en el tiempo a todas aquellas consecuencias posibles de una situación: Hacernos los boludos.
"Que calor esta haciendo no?" Inquirió el monstruo
" si, la verdad, se viene el veranito, se va a algún lado?" pregunté, casi convencido
" y mire, esta cara la costa este año, seguramente me vaya a las colonias de azul, vió, las que salieron por el programa de Tato Bores el otro día?" - compartió el Fantasma asalariado
"No, me lo perdí" (si, porque tenía 3 años cuando estaba al aire)
"ah, bueno, vea averigue seguramente es una opción barata"el vago trasparente
"Bueno, no lo molesto más batman, que tenga buen día"
"gracias pibe, suerte eh".
Todos los días que voy a buscar las planillas de productividad a corte, cruzo el playón. Y todos los días nos saludamos, a veces hablamos de fútbol, a veces de musica, pero así, muy por encima, casi imperceptiblemente. Creo que esto me lleva muy directamente a una conclusión estacionada.
No importa si sos blanco, negro, estas vivo, sos un espíritu que lo cagaron con las horas extra. Siempre es bueno saludar, y comunicarse, aunque sea unos instantes, con cualquier entidad que se cruce en nuestro camino diario.
Por algo esta ella en mi sendero y yo en el suyo.
Amigándose con todo tipo de alimañas,
Juan Pablo Manrique
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