Mecanismos de Expulsión (o como no confiar en el ambiente)
Para arrancar la semana de forma liviana, casi primaveral, intentando un desayuno frugal de tostadas de salvado con un presente no tan barroco como uno a veces desea (o cree que desea) comienzo esta breve empresa que es una semana con evaluaciones varias...
No estoy muy presionado (será porque me conozco, o porque descanse bastante) sino al contrario, me siento azulino. Diría índigo. Si, ya se que no soy de esa generación ni tampoco tengo la calma celeste de un ser apto para un futuro de paz y armonía. Si vengo cruzado mando a todos en fila, por orden alfabético a inspeccionar en el fondo de sus almas (entrando por su trasero) diversos conceptos
Pero siento la impronta de cambiar de aires. Salir de un habitáculo que me condiciona mentalmente a una situación determinada, me ha convertido en proclive a la depresión. Ahora, misteriosamente, he comprendido que el espacio determina. Hoy por hoy estoy en mi casa, la de mis padres, de mañana y encarado para la oficina...y tengo la grata sensación de sentirme liberado y en condiciones de llevar a adelante una semana top.
En fin, simplemente, les quería comunicar, que hace 3 horas hubiera dado a luz a una sonata errata subcutánea tortuosa y devengada de fondos oscuros y sombras voraces. Creo que es el aire. Creo que es el sol. La primavera y demás candor.
Les deseo una buena semana. Una enorme negligencia a los espíritus malignos. Una resequedad de granos ígneos. Una bala sin freno alguno, que atraviesa todo, pero cortando y cicatrizando. Purificando y holgando.
Disparos ecuménicos allá voy. Como siempre a razgar paredes que si de a poco las moldeaba no tendría que raspar como si mañana el planeta cambiara de lugar. Pero bueno. Por lo menos, no es imposible voltear paredes.
Con el bocho, una vez más. JPGMDL
Comentarios