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El Grito Sagrado (Escribir es lo que nos queda)

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Hoy volví a tener ganas de escribir. Después de muchos años de rumbear para lados pragmáticos, donde las cosas se valoran en tiempo, dinero. En el éxito atado a poder "lograr" o "crecer". A esta época extraña donde uno se mide por lo que hace, logra, compra y "es". Esa locura de la que no te podés pensar en bajar porque te agarran los indios que te gritaron hace media hora "metele que no llegás" Busqué en google mi blog y encontré que volvió a la vida. Que algun organismo digital lo reconvirtió en un espacio vivo nuevamente, dónde textos que labró otro ser con pelo, viviendo en otro lado, con otros sentimientos y mucha pero mucha incertidumbre hacia la vida alguna vez escribió. Textos que alguna vez un idiota en una mesa de almuerzo de fábrica leyó socarronamente, para reafirmar una masculinidad frágil de pibito bien, buscando ser popular en una empresa y vanagloriándose que podía burlarse cual bulinero yanqui en la preparatoria de hudson rivers....

La necesidad de volver

Existe un estadío de la mente humana para cada momento del día. A veces de noche, a veces de tarde, de mañana o de madrugada. Nunca en la vida las cosas se quedan quietas, a veces, por como lo planteo, siento que vivo con doble negación. La de pensar una acción negativa para luego legalizar el permiso parroquial. Una culpa de pudor, de pedir permiso. Todos tenemos nuestras cruces, algunos las evitamos, otros las ignoramos. Algunas personas simplemente no lo creen factible o posible. Yo creo que hay un punto fijo. Si se puede en instantes de lucidez buscar apreciar la bondad y lo factible de un buen proyecto. Será así. Fructíferamente indeseable. Inocente y festivo. La tarde comienza a ser cuestionablemente noche, y regreso a mi escritorio a tiempo para discernir una terapia de sueño o editar a un video. Pero a veces no es tan fácil de aplicar. Ponerse a remar cuesta cuando el horizonte no está ducho. En estos momentos recuerdo a unos compañeros de fábrica. Administrativos, futbol...

Domingo (Domingo)

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La vereda tiene un espesor respetable. Aproximadamente a 14 o 15 centímetros del piso, entre el último adoquín y el hueco por donde le agua se esconde debajo de la tierra. El caño raído pertenece propiamente a la primera construcción de la ciudad y detenta un óxido nivel cobre. Conduce las gotas de lluvia por un circuito descendente hacia las alcantarillas. Ideadas como nos enseñaron las tortugas ninja o las películas yanquis como grandes pasadizos donde el mal, la suciedad y el horror se multiplican, pueden ser bastante aburridas y monótonas. En realidad no se posee clara graficación de como son, salvo alguna que otra foto por google. Parado, analizaba el destino manifiesto de la tormenta en una esquina despoblada del pueblo. Mitad mojado, mitad indiferente, mientras el reloj biológico del día rozaba las tres de la tarde. Miraba fijo a los fichines todavía existentes, donde algún perdido aún jugaba al daytona mientras dos amigos atrás hacían un pool a los gritos. Cruzó la ca...

Las náuseas de no intentar

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Esta navidad es diferente. Todas las fiestas lo son. Algunas tienen una carga emocional propia de un reencuentro, otras de una tradición familiar que aún hoy puede ser cristalizada. La mía será express con los viejos que por suerte los tengo y la abuela. Mucha gente está sola, o mal acompañada, o simplemente las ignora, las odia o no les cambia el sentido de los que les pasa día a día. Mi opinión es que en este momento del año hacer un balance no sirve. La unidad cronológica año, 365 días, no es más que una subdivisión temporal arbitraria en la cual quedamos envueltos por nacer en este tiempo y espacio. Medir los objetivos o resultados de los caminos que tomamos por años es irrelevante, más si no hay punto de partida o línea de llegada. No hay garantías de que podamos decir que fue bueno o malo. Simplemente percepciones si lo que hicimos nos bastó o nos quedamos cortos. Las fechas no tienen que ser un criterio autoevaluativo. Cualquier día que se quiera parar la pelota puede ser ...

El Síndrome del Papel en Blanco (Forcejeando con la inacción)

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Salí del trabajo, extrañándome ya de por si mi increíble voluntad y absoluta locura. Subrayando la capacidad exacta que tuve de lanzarme al vacío sin más garantías que los pactos entre caballeros. La empresa cumplió; yo también. Con la rodilla hinchada por hacerme el delantero exitoso y dejar la rodilla de recuerdo en la cancha de fútbol de open gallo, me subí al avión. No sin antes ponerme a escribir un artículo sobre la Amia. Me había comprometido y me llevé la compu de viaje. La primera noche en Tucumán me la pase haciendo una infografía. Menuda secuencia. Pero buena. Tafí del Valle, las ruinas de los Quilmes, Cafayate, Bodega Las Nubes, La Quebrada de las Conchas,  Salta capital, La casona del Molino, San Lorenzo, Cachi, Cachi Adentro, Cachi, Cachi, Tilcara, Humauaca, Pumamarca y... Iruya. Lo pongo aparte, porque solo quién estuvo de noche ahí sabe que se ponen en juego energías fueguinas únicas. Sombras fantasmales que resguardan la tranquilidad, empanadas fritas y vi...

Los halcones galácticos

LOS HALCONES GALACTICOS E ntré parsimonioso más cojonudo, por la puerta de entrada. Lógicamente. Sería bastante complicado entrar por la puerta de salida. No solo porque el cartel de la puerta desmotivaría al ser humano a contradecirla. Realicé una serie de pasos indómitos hacia la heladera. Diagnosticada por los habitantes del hogar como vacía, se encontraba atiborrada de productos semi-básicos. Esos de los que uno a veces, en la cotidianidad que nos compete, no suele tener a mano en la heladera, liviana pero limpia que posee en su verdadero y actual hogar. Procede a comer el queso por salut, se agarra dos tostis y una latita de medio litro de cerveza. De esas que uno sabe que compran solo las personas que no compran cerveza. Aquellos que compran para algún huésped itinerante. Como su hijo. Me preparé el menú y me vine a sssla computadora. Me senté frente a la pantalla. Porque si te sentás de espalda es un bardo el tema del teclado. No es inalámbrica es una amd viej...

El invierno del mientras tanto (Temores de esperar)

H ay silencio en la parte trasera de mi casa. Estoy congelado esperando que el clima caliente o que los días pasen. No encuentro una forma muy acertada de pedir por favor a la gente y al resto de la población que entienda qué es lo que estoy haciendo hoy. Se piensa que uno debe tratar de acortar la brecha entre el riesgo y la tranquilidad. Piensan que el riesgo que uno asume al saberse con un objetivo puede ser medido o contenido. Piensan que los saltos al vacío se dan cuando uno no crece. Cuando uno es realmente joven. Hace mucho tiempo que vengo incubando un deseo solemne de saltar al remolino del futuro. Y no lo hago porque espero que me empujen. Ojo, no me estoy justificando. Estoy simplemente siendo realista, para poder enfrentar la hoja en blanco hay que estar armado de superpoderes. Una vez que la mano afloja y la tensión se dobla las cosas comienzan a mostrarse amenas o atractivas. Una vez que el alcohol o la sustancia entra en el torrente sanguíneo ese empujón autoinducid...