Las náuseas de no intentar

Esta navidad es diferente. Todas las fiestas lo son. Algunas tienen una carga emocional propia de un reencuentro, otras de una tradición familiar que aún hoy puede ser cristalizada. La mía será express con los viejos que por suerte los tengo y la abuela. Mucha gente está sola, o mal acompañada, o simplemente las ignora, las odia o no les cambia el sentido de los que les pasa día a día.

Mi opinión es que en este momento del año hacer un balance no sirve. La unidad cronológica año, 365 días, no es más que una subdivisión temporal arbitraria en la cual quedamos envueltos por nacer en este tiempo y espacio. Medir los objetivos o resultados de los caminos que tomamos por años es irrelevante, más si no hay punto de partida o línea de llegada.

No hay garantías de que podamos decir que fue bueno o malo. Simplemente percepciones si lo que hicimos nos bastó o nos quedamos cortos. Las fechas no tienen que ser un criterio autoevaluativo. Cualquier día que se quiera parar la pelota puede ser un buen momento para rasgar las cuerdas de la guitarra espiritual, y afinar los sonidos emitidos y su cohesión con nuestro deseo y voluntad.

Yo creo que lo que si puede ser puesto bajo la lupa es nuestra capacidad de lucha. Rever lo que nos llevó a subir al ring y disparar golpe tras golpe, día a día. Si la lucha es justa y necesaria, habrá que sostenerla hasta las últimas consecuencias. Igualmente, es mucho más fácil bajarse del caballo y buscar otro sendero. Pero el vacío producido por rendirse no puede ser llenado fácilmente. Todos lo sabemos y nadie se anima a negarlo. Escapar de nuestros designios propuestos suele parir frustración y estómago revuelto.

En estas fiestas no les deseo paz y amor. Les deseo guerra, incomodidad, acción y tensión. Pero no con el prójimo, sino con nuestros propios defectos, con nuestras cuentas pendientes, con nuestros miedos y misiones. Pongan el doble y apuesten por sí mismos. Por lo menos, el vértigo de lanzarse da adrenalina, la pimienta de la vida.

No vomiten, acostumbrense a la velocidad.
No se bajen, que esto acaba de empezar.

Felicidades

Juan Pablo

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