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Mostrando entradas de 2015

Ojalá no te haya mentido, Mario (¿Intuiciones o miedos infundados?)

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Pase una tarde con un grupo de amigos y amigas en casa. Después de ir a cubrir una votación a la mañana y hacer una nota, votar por quien nunca quise votar, ver que pierda y después decirme a mi mismo libre del cargo de conciencia de que si a Macri le sale todo mal, yo por lo menos estuve en frente; pero sólo en las urnas. La realidad es que con mi día a día durante la campaña me puse en contra del gobierno. No por sus obras o lo que significa, sino por la total falta de autocrítica de las cúpulas jerárquicas del poder ejecutivo. Hay miles de observaciones que se me vienen a la mente; pero también recuerdo el día que asumió Nestor Kirchner, y yo me puse con mis viejos a llorar. Es un día oscuro para los que decidimos ser críticos y tratar de atacar con complejidad el simplismo con el cual el kirchnerismo se refirió a todos los problemas que sucedían. No se puede forrear a todo el que te hacer una observación. Ojo a los que le dicen gorila a alguien que se define peronista desde...

Pases, abonos y boletos (Estación 0) - Introducción

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Oigo las cosas de un modo lejano. Como si estuviera adentro de un vaso. No se si es dolor o una dureza impropia lo que siento. Me toco la panza y está la perforación. No puedo parar de pensar. Como esa noche cuando murió el tío. Trataba de dormirme y mi cabeza me daba vueltas y me llenaba de imágenes que no eran mías. Momentos que eran de otro. Me esta costando más respirar. No puedo moverme más. Se agotan las ideas. No se que hacer. No puedo más no me puedo parar no puedo sentir. Nada. Que estará pensando mi viejo en este momento de mi, estará asustado, y mi vieja, donde...que. - Está mirando fijo sargento - dijo el policía. - Llamá a la ambulancia igual - contestó el superior. Hay dos hombres mirándome fijo, no se quienes son, ni porque no me dejan tranquilo. No me acuerdo como llegué acá, pero si de la noche que murió... alguien había muerto, no me acuerdo quien. Era el hermano de...No, no era el hermano de quien? - Se movió! -  - Abrile paso a los camille...

El Tintineo

Marea pincha traba impone carcome molesta incomoda desagrada desgasta asquea petrifica paraliza sucumbe se encierra se mece deshace desploma desarma supura sulfata socava sonsaca extrae apesta desfasa arrastra inmola En un punto cierto deja de molestarte que esa punta se pinche y se clave mientras respiras y pensas que tal vez no sea cierto ni este el momento para atacar a la presa suelta que se mece y exaspera que se elonga y ronronea y te despierta el miedo a despertar con sus ojos saltones y su boquita para atrás mientras se sonsaca la pura intención de hacerte cosquillas en el paladar con su lengua almidonada y sus ojos de billar que tan bien le quedan las noches de luna llena en la cual me invita a jugar que canta y baila pero siempre tendiendo a la inmortalidad. Tal vez no sea el caso que te hace dudar que le sientas el tacto y te deje tocar la cara los brazos el pelo también y esa mata morena azabache color berenjena que brilla en la oscuridad mientras se rie y s...

Un poco

Arrojándose sobre mí mientras tomo aire por la ventana, los árboles ennegrecidos de las veredas de capital supuran su sabia marginal, que los hace arrogantes y secos. Será la falta de agua o de continuidad del suelo junto con el alarmante estado de ausencia de picaflores y mariposas que le pongan algo de picante a la relación sexual mitósica entre dos sauces. El asfalto recubre las calles que hace un tiempo eras de piedra de marfil platense u otro material para la construcción urbana. Recorrerlo es pedirle permiso a la historia para continuarla, compromiso recordado por pocos y respetado por menos. Violencia en el parque. Violencia en la ciudad.  Sin estruendos, sin dolores, simplemente aislamiento y ostracismo. Otra máquina de sellar relaciones, de dejar sin aliento y mosquear al más relajado. O tal vez estoy viendo mal,  y detrás de esta aparente pantomima de distrito existe algo más. Un espíritu que convoca pero no asfixia. Un fantasma de humedad que disfruta de ...

Carta para un amanecer (leela cuando puedas)

Abrimos la puerta del portón entrando sigilosamente aunque yo iba decididamente el. Los ruidos de la gente chapoteando en la pileta me daban un recuerdo doloroso de una infancia increíble en la cual tal vez no iba a volver a recorrer. Caminábamos por los terrenos y el me dijo que esto era suyo, por ende podía estar ahi. Pero las reglas eran claras y yo tenia el vicio de respetarlas. Vicio que me inculcó el. No me podía chupar todo un huevo, simplemente debía crear estructuras y atravesarlas con hidalguía. Las condiciones debían ser creadas, filosofan los matemáticos que tienden a interpretar la vida como una concatenación de situaciones de equilibrio que se igualan con otras situaciones de equilibrio Y yo me la comí y me envenené. Y se lo dije. Y lo mordí. Pero todo tiene una razón y un camino. Un día, lejano pero cercano, alguien me vino a decir que se podía, pero si nos acercábamos. Que se podía, pero si tomábamos la iniciativa. Que vuelva, que se habían equivocado. Ese día f...

Musica de fondo para cualquier siesta animada.

Aturdido por la tranquilidad, tanta libertad que otorga la rutina holgada de las vacaciones, me arrojo camino por camino dirigiéndome hacia algun lado urbano. Con edificios y lugares amplio molestos. Escucho música escéptica que criticaba a los políticos ferozmente neuróticos de los setenta, pero no desde la pornógrafa postura de un militante, sino desde la dócil mirada de sui generis. Una suerte de cúmulo de lasers me tocan superficialmente mientras trato de no sucumbir a la sinonimia y a tratar las mismas ideas una y otra vez. O a hacer las mismas cosas. O a estar atrapado en una superficie que cada vez revela menos para darme. Como intentar cosechar un campo derruido por la explotación sin descanso.  El miedo que conlleva el poder hace que a veces no valore todo mi obrar. Aunque más que autoevaluación lo que se requiere en estos momentos es acción. La crisis del aparato interior es producto de inacción.  Y es...

Que hacer en casos de falta de inspiración (guía para conseguir el mejor texto sin escribir palabras)

Hace algunos momentos que estoy tratando de aliviar el calor que siento con la ventana del colectivo abierta y la mirada furtiva en el calendario esperando 6 días hábiles para mis vacaciones en el barrio. Bastante locales de por si ante la temible y convocante resolución de lavarle la cara a mi hogar. Intuyo que esta mañana, en la cual mis mocos cuelgan del interior de mi napia el aire está más puro que lo habitual. Creo que es la falta de pucho. En este diálogo conmigo mismo no hay reproches sino un despertar. Capaz será que el conjunto de decisiones que tomé en los últimos meses depusieron mi integridad como pichón de escriba egipcio adaptado al siglo XX. No me voy a exigir ser un adelantado porque mi psiquis no dará el brazo a torcer. Tampoco pretendo deslumbrar, menos aún iluminarme. El camino de retorno hacia el ordenado estado de salud que me provoca escribir es la recompensa suficiente para este tipo de menesteres y en este tipo de situaciones. No se que me deparará este a...