Reloj de Arena (símbolos sin techo)

El apuro de querer escribir algo significativo que rompa todas las barreras mentales del mundo hace que la persona no pueda explayarse libremente. Ese deseo implícito que tenemos todos de crear malabares de galaxias, universos embolsados, hace que a veces no se pueda darle importancia a lo chico, a lo cotidiano; a lo menudo.

Hay pedazos de mis vidas y mis recuerdos que confluyen en un estado de trance dialoguista que me lleva a acercarme al singo mas explicito de nuestro alfabeto.

El Ampersand.

Comienza por una cola o termina por una cola por delante de su barriga, doblando en cremallera y espiral de dos dimensiones hacia una repetición, una pista menor, donde agarra velocidad pero siempre tiene salida por la parte de abajo a la derecha.

La vida tiene muchos de estos símbolos concatenados dicen, en uno tenes más obstáculos que otros pero ves y percibís sensaciones y paisajes que son excluyentes de ese ocho roto en el que corres para lograr nuevos records.

A veces, simplemente a veces, es un ejercicio recomendable bajarse por la derecha, caminar hacia arriba, bordear el nuevo perímetro hasta encontrar la entrada. Y subirse, esta vez sin correr, porque capaz, en el intento de crecer, nos perdimos la posibilidad de observar.

O no.

Pero si corriste en un fórmula uno de ilusiones que tal vez se destartalaron, te invito a buscar la nueva intersección. El futuro del camino que va a seguirte y ser tu testigo un buen tiempo más.

Un buen día, mas.

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