La Danza Arreglada (Fixture de un domingo)
Inquieta el repiqueteo de la canción, incesante, constante. Un increíble desandar pensando en las tostadas que no vas a merendar porque almorzaste fuerte. Orientando la mirada hacia la panamericana caminas en círculos concéntricos, sin perder nunca el objetivo. El arco del triunfo.
Entrar a debatir sobre el concepto de ganar o perder en la vida es una pelotudez alevosa. No hay que intentar determinar lo indeterminable, cada cual - aprendí por observación - decide como elige encarar lo que se le viene. Como patear el penal. Como cerrar una canción, como armar una máquina. Como arreglar un auto. Como vivir. La gente tiene la ante si la posibilidad de elegir el como.
No todos tenemos el mismo contexto ni la misma suerte. Algunos tenemos la posibilidad de disfrutar de un plato de morfi, o de una bebida. O de un abrazo de mama, o de papa, o de un tio o tia por lo menos. Días como hoy la gente se pone a hacer balances que terminan en gritos a veces, en sonrisas otras. Las familias o la carencia de ellas moldean el accionar.
No creo que juzgar sea algo correcto en este momento de nuestra existencia. La inexistencia de sensación de justicia que corre a través del aliento de la humanidad hoy, no debe ser malinterpretada. A la injusticia se la debe compartir y combatir con la solidaridad. Con la hermandad. Con poner huevos y atravesar en conjunto como un bloque defensivo la barrera de humo que esconde el telón de las menudencias del día a día.
Solo en equipo el ser humano podrá trascender y configurar una red de efectos positivos que colaboren en la cotidianidad de cada uno, de a oleadas mínimas pero constructivas. De las que se amontonan al tiempo.
Cuando te quieras acordar vas a decir, mira donde estoy, mirando por la ventana al futuro que es tu presente.
Hoy.
Que mejor momento para seleccionar el destino y romper 30 pares de zapatillas de tanto darle al camino.
Salud.
P,D: Un abrazo a la mesa de las 12.
Entrar a debatir sobre el concepto de ganar o perder en la vida es una pelotudez alevosa. No hay que intentar determinar lo indeterminable, cada cual - aprendí por observación - decide como elige encarar lo que se le viene. Como patear el penal. Como cerrar una canción, como armar una máquina. Como arreglar un auto. Como vivir. La gente tiene la ante si la posibilidad de elegir el como.
No todos tenemos el mismo contexto ni la misma suerte. Algunos tenemos la posibilidad de disfrutar de un plato de morfi, o de una bebida. O de un abrazo de mama, o de papa, o de un tio o tia por lo menos. Días como hoy la gente se pone a hacer balances que terminan en gritos a veces, en sonrisas otras. Las familias o la carencia de ellas moldean el accionar.
No creo que juzgar sea algo correcto en este momento de nuestra existencia. La inexistencia de sensación de justicia que corre a través del aliento de la humanidad hoy, no debe ser malinterpretada. A la injusticia se la debe compartir y combatir con la solidaridad. Con la hermandad. Con poner huevos y atravesar en conjunto como un bloque defensivo la barrera de humo que esconde el telón de las menudencias del día a día.
Solo en equipo el ser humano podrá trascender y configurar una red de efectos positivos que colaboren en la cotidianidad de cada uno, de a oleadas mínimas pero constructivas. De las que se amontonan al tiempo.
Cuando te quieras acordar vas a decir, mira donde estoy, mirando por la ventana al futuro que es tu presente.
Hoy.
Que mejor momento para seleccionar el destino y romper 30 pares de zapatillas de tanto darle al camino.
Salud.
P,D: Un abrazo a la mesa de las 12.
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