La Transferencia (Sin Blutut)

Humo de probeta campestre inunda el aire que respiras por la mañana. Desorientado, no por intoxicación voluntaria, sino por pureza relativa física de una mañana sin resaca ni cuentas pendientes. Remolonear es un termino gatuno no propio de un ser humano que se despierta dispuestos a revolucionar la historia de la humanidad por cinco minutos mientras pica y come unas nueces donadas y observa el sucio piso que redefine el concepto de ambientación doméstica rupestre.

El aire fresco penetra por los pelos del brazo mientras escribe un rato, por obligación, por constancia o tal vez por deseo luego de ver la foto del descargo.

En ella hay un hombre con un garabato infinito por cabeza, que se posa sobre una hoja en blanco, dispuesto a realizar la Transferencia.

Comienzo a tener un desbalanceo poco grato entre mi temperatura corporal y la temperatura ambiente, lo cual me lleva a proponerme el ejercicio corto y conciso de buscar un buzo. 

Una vez realizada la acción continuo en vela esperando que el bollo de masa gris caiga y me libere espacio mental, así como presión y oxigenación de los pensamientos. Me gustaría pensar que no todos estamos en la misma frecuencia, que no es todo verso y mentira, que hay originalidad. Pero estoy en esas horas del día donde no considero valido tener esperanza en el futuro intelectual de los corazones surandinos. 

Me siento vacío de contenido pero con una piedra en la cabeza. Una piedra de vacío.
La falta de propósito es una de esas tonadas épicas que cantan las bandas nórdicas pero sin batería. Un sonido extremadamente ruidoso y abarcativo que no llega a trascender la confusión.

Hoy es Domingo, y probablemente eso nos de pie a las licencias de voluntad y objetivo. Facil para las personas que suelen tener en claro hacia donde van y con la gallardía y el apuro que los define. Para otros, es más grave aún porque hoy tenemos un recordatorio sustentable del no saber hacia donde ir.

Pero todo se cura respirando más profundo y sintiendo el olor a parrilla, a tertulia.
O por lo menos alivian las tensiones.
Creo que el nudo esta desarmado. Es factible que haya logrado poner en palabras lo que me causo un despertar muy poco ameno. No he hallado el saber del universo ni el conocimiento comparativo.

Pero eso no es tan importante.

Más me convoca, desde los interiores de mi paladar, el terminar de escuchar la canción que esta sonando, saborear el cafe batidito en taza ochentosa que acabé de sorber en su totalidad, y dejar de pensar que todo es una búsqueda constante sin parar un segundo.

Me arrepiento de haberme despertado así. Hay solcito, y puedo disfrutarlo.
Suficiente chaman para tanto embrujo neurológico.
No desesperar en tiempos de Paz , que para la guerra celeste hay tiempo.

Jonpol




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