Concatenando Acordes (con los ojos cerrados, me ves mejor)

Tres impulsos me llevan a escribir.
El odio hacia la muerte en sus vivaces formas disimuladas
El miedo hacia los errores impagos y como me empantano con ellos.
Y los celos conducidos por esquizofrenia literaria.

Pero más aún, me motivan mis certezas proféticas. Es sabido que cada año, de cada 5 presagios, uno se cumple. Seguramente los esotéricos y aquellos que no creen en las leyendas urbanas cuestionaran mi sabiduría y sapiencia. Yo este año vaticiné que iba a pegar un volantazo. Cuando iba el auto girando, vi pasar árboles, ramas, perros, gente y patrullas policiales. Y en todo momento estuve a un segundo de estrolarme (sinónimo de hacerme nana). Agarrar una curva a 180, tiene sus riesgos, y, coño que me vengo raspando mucho. Pero hoy, hoy es un día de festejo. Hoy Toque con armonía y cohesión, ritmo y hasta canción 3 acordes de la guitarra y me saque un 8 en algebra. Y mucha gente dirá "y explicame el contenido literario de este fragmento extraído de tu diario íntimo del 17 de octubre". Hoy es el día de la Lealtad Peronista. Y nadie me saludo, salvo uno o dos personas. ¿ Porque será?, ¿ya no me peronizan?. Hoy fue un día recontra peronista para mi. Me salió casi todo bien. Volvi a embaucar a Movistar, e incluso, el colectivo vino rápido.

Hoy no grite, no canté la marcha, no me descoque contra una pared ni corrí a dar una vuelta olímpica. Hoy simplemente me la banque. No perdí el tino y seguí a mi instinto. Y si bien en mayoría solo recogí frutos, Maverick enseña que uno no sabe la carta que tiene hasta que esta en la mesa. Por más que el mazo ya había sido repartido, el juego todavía no estaba echado. No es que le ponga una cuota de misticismo emocional a todo lo que me pasa, o trate de ver en el aleteo de un colibrí el futuro vuelo de un águila. Es todo una cuestión de confianza. Y la constancia, amante inoportuna pero destinada a desposar al autoestima, va a terminar despojandolo de sus excusas viles.

Sin más peros que los propios, sin más culpas que las impuestas, sin más mochila que el dolor que uno permite y foguea, me retire a mis aposentos. No a brindar con champagne, sino a empezar a entender. A leer y releer las líneas de mis manos, que parecen formar nubes, elefantes de aire que luego se mezclan con barcos, una tarde de domingo, tirado boca arriba y mirando el cielo, con las ramas que me tapan y nublan los rayos de luz que me bañan. Y el cielo se va abrillantando, las rosas no salen pero van a salir, el aire se vuelve puro o impuro, los amigos llegan y abrazan, las pizzas llenan, y las noches se duermen siestas inmortales.

Y aún así, por mis palmas una autopista me recuerda, muy serenamente, que mi mayor miedo no es la soledad. Sino el talento desperdiciado. Miedo que quiero compartir. Es un miedo que quiero que conozcan. Es un miedo, para presentarle a los padres. Es un miedo amante y fetichista, atento y feminista.

Pero no es un miedo imbatible. Ahora, menos que nunca.

Juampi

Comentarios

Romina ha dicho que…
Qué viaje Juan ! Te vi nitido ;)

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