El viaje interior (tomate un que, tomate un bondi)
Basta con acercarse a la parada del colectivo para cumplir la primera parte del tramo de cualquier viaje. El trayecto es corto, pausado, somnoliento para algunos. Posee las características de una procesión para otros. Para mí, puntualmente, oscila entre una carrera contra el tiempo donde corro cuadras y cuadras, o una opción de resignación, donde pasa uno, lo dejo, pasa otro, lo dejo. Subirse, implica, sin más, un chamamé viejo y pausado. Es decirle a un conductor, hacia donde vamos. Hay dos o tres formas de comunicarlo. Esta la forma meramente económica, en la cual se le sugiere un precio de boleto estipulado, el cual será abonado y terminará la transacción. Esta la forma engañosa, en la cual fruncimos el ceño, y pedimos un boleto más barato que la distancia real. Y esta el modo diálogo. Comienza con una pregunta sobre como llegar a un determinado punto, y si, se concreta dicha charla, puede abrirse un abanico de tópicos políticos, tópicos sociales, tópicos futbolísticos, sexuales (...