Aviso de Suspensión (cayo la municipalidad y me cerró el boliche)
Estimados Lectores (reales e imaginarios)
Debido a situaciones internas y externalizadas, he recurrido a la finalización momentánea de ingresos compulsivos y vomitivos en este espacio de re - inflexión. Digamos que antes de escribir por escribir y perder un poco la mágica aunque agnóstica satisfacción que me brinda la redacción, prefiero no sintomatizar ni alinear todos los malambos que me pasan por mi conciencia (vía mi inconsciente) a un espacio que con cariño trato de proteger de mis sabotajes.
No quiero perder la virginidad de mi esquizofrenia literaria. Por eso me preservo de todo mal. De toda herejía de caer en lugares comunes, empezar a escribir sobre besos nunca dados o sobre últimas palabras. No quiero convertir mi creación ni mi producción en algo repetitivo, inocuo, reincidente y mucho menos tautológico. No me interesa crearme un estilo mediante la repetición, la insistencia o la perseverancia (en reemplazo de la aceptación de ciertos murales creados por la realidad misma, que, comienzo a entender, tiene mucho más peso y objetivación que la fantasía)
No tengo ni idea cuanto tiempo más llevará. Pero cuando mi mano sienta que esta en condiciones de "bardear" (como los bardos de la edad media, que relataban poéticamente situaciones cotidianas, no con su actual connotación) aquí estaré.
Y quienes sea que me sigan, públicamente, en su privacidad, en su tabú, en su sencillo homenaje al cariño que me tienen o por inercia, se que estarán girando para continuar compartiendo este líquido inmaterial que chorrea de las grietas de mi retorcida intelectualidad emotiva, a veces formando figuras dilucidables, a veces gritando a los ojos de alguien frases que mi falta de agallas materiales impidan eyectarlas de mi garganta, a veces dibujando paisajes convidables; a veces, simplemente, no diciendo nada, pero arrancando de sus comisuras alguna que otra sonrisa de aprobación. O simplemente, permitiendo anestesiar por un rato con un cacho de cultura la desabrida rutina que nos impide, a veces, juntar dos ideas.
Guardando las formas, para no caer en lo guarro y esperando, pero con mucho nervio de esplendor.
Juan Pablo González Manrique De Lara (así, como suena)
Comentarios