La mirada (o la atención que prestamos de niños)

Me llevaba el abuelo de la mano, yo la miraba. Cuanta gente que había a mi alrededor. Parecía como si fuera un tren. Pero por túneles. La abuela me dijo "mira, arrodillate acá", era un banco como el de las plazas, pero había en todo el tren. Y de repente nos empezamos a mover. Y íbamos yendo más rápido. Pero eso no era lo importante. Frente a mi veía como todo se aceleraba. Y me gusto mucho. Miraba fijo todo lo que se acercaba a mi. Todo, las vías, los túneles, era como estar adentro de una mina abandonada. Nunca me olvide eso.

Ayer, 18 años después, viaje en subte como lo hago todos los días. Pero nunca había pasado de ubicarme en el vagón de adelante mirando hacia el frente. Mejor dicho, nunca me había percatado. Sucede que cuando uno crece, deja de darle el valor de novedad a gran parte de los sucesos que vivimos día a día. Pero no hay nada como alguien chico para mostrarnos que lindo que puede ser si uno se entrega al momento sin importar nada más. Los miraba como, absortos, se ubicaban donde yo de chico, y miraban como las vías venían hacia ellos, como otros subtes pasaban con velocidad y parecía chocarlos para inmediatamente pasar por el costado. Y, como envidioso de su felicidad y deslumbramiento, me puse a observar. Me acerque hacia el frente, y mire como el subte avanzaba a toda velocidad. Sentí como el viento me golpeaba, y me deje llevar. Fueron 5 minutos que estuve en la misma dimensión que los pequeños. Fueron 5 minutos que volví a ser alguien que viajaba por primera vez en subterraneo. Fue como verme a mi, con 4 años, de la mano de mi abuelo, viendo una imagen que nunca había visto, y que con el paso de los años se convertiría en la rutina más molesta.
Cuando pasaron esos 5 minutos, el subte paró en la estación "Plaza Miserere", donde cientos de
personas subieron. Empujones, aire viciado, insultos, me hicieron volver de aquel viaje al pasado.

Breve Nota: Cuando piensen que la vida es chata, simple, o que hay cosas que jamás captarían
nuestro interés, trate de pensar como las hubieran vivido, mirado, olfateado o tocado de chicos.
Y créanme. El resultado los va a sorprender.

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Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Relata el escritor argentino Ernesto Sabato:-<>-

suelo utilizar el subte casi todos los dia a la hora pico, si logro subir me quedo lado de la puerta mirando la ventana...siento que me encuntro completamente sola, no escucho a nadie hablar, me encuentro en silencio hasta con mis pensamientos.....luego llega la estacion donde suelo bajarme siempre, de vuelta a esta puta realidad!!

tantas cosas o sentimientos puede dejar un simple viaje en tren o subte.

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