Ya no se cambia hoy (Ya no me digas que se siente no cambiar más)

Hay algo que destacar del día viernes.

Como si fuera que entra indiana jorge y prende la antorcha del camino. Lo más impredecible de tu vida puede suceder entre esos 3 días. Si, son trés. el quinto día de la semana es un vínculo, un camino en alza para luego deslizarse a la corriente.

Suenan las campanas de la aparente liberación de alguna o que otra iteración que nos suele cansar bastante cuando todos los benditos días hacemos lo mismo. Es el precio, el costo. Pero esas dos palabras me suenan a rigidez, a la herejía del país libertador de américa del sur.
Me gusta decir que soy un poco vago bien fuerte. Pero miren que siniestro concepto que es el ser vago. Porque no es lo mismo no tener ninguna inquietud en práctica que ganas de hacer cosas que no están remuneradas o vistas como un crecimiento profesional. No critico esto y no es de resentimiento. Soy un alumno crónico de la UBA que eligió con la cabeza dos veces y el corazón le termino explicando que jugarse no es volar en United Airlines. Jugarse es irse en bondi o viajar en Lloyd aero Boliviano. Asi de fifi? así de cheto? No.... Tuve mucha suerte. Y gente que se rompió el lomo 15 horas por día durante años para que yo pueda decir esto. Y cansa ponerle el hombro a las cosas. Pero algunos lo pueden realizar.

Que puedo hacer más que apuntar a combinar lo que me gusta con la supervivencia en este contexto. Soy un afortunado que come todos los días, que tiene techo. Que tiene ayuda y respaldo para que yo pueda llegar a este punto, a este viernes salvaje y planar, que me deja a mi sentarme frente a la computadora y ponerme a gritar o decir lo que me pueda llegar a decantar. Y reprimiendo algunas frases para no ser muy alevoso, les quiero decir que se acerca el anochecer.

Se me apaga el cerebro poco a poco, en un lema estelar. Luego de soltada la bestia dentro de las cuatro paredes que alimentan el ego de su mono ancestral ingresando a la cueva que lo rodea hace un tiempo. Ellas me rescatan del olfato del no ser, de ese olor repugnante pero seco que tienen los minutos que pasan entre que haces lo que más te gusta hacer y lo otro. Ese instante que se prolonga hasta que estalle hasta el relojito de arena que da vuelta dentro de su cabeza, como si su sistema operativo fuera windows 95.

Suelta los parlantes al sol, comienza a escuchar muchacha ojos de papel y se imagina que no habla más con su corazón de tiza, ya que cuando todo duerma le va a robar un color. Busca e intenta pero siempre, primero infiere, porque su cabeza funciona más rápido que lo que puede hablar. Debe ser verdad, como le dijo una tía por la cual alguna vez dejo de fumar. Esa tía del alma.

Y recuerda y recuerdo, fusionandome a la sombra de una ventana con enredadera, negra por los espejos de luz que ya se fueron y no volverán hasta mañana, cuando todos seamos un poco más jóvenes y un poco más viejos.

Buenas noches.

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