Sueños de libertad (un día más)
Hoy corrí una carrera sin competidores. De las más difíciles ya que bien se sabe que toda competición implica el vencer o superar en una determinada disciplina o actividad a otro u otros.
Esta carrera desató momentos cuestionables y borderline, sin usar sinonimia, tan solo sabiendo que el precipicio es el fragmento final de un camino de ida al vacío con fondo. A lo inconmensurable de coquetear con la adrenalina.
Las ganas de llorar que punzan bien profundo hacen de uno herramienta del destino, utilizada solamente bajo nuestro comando, volviendo medio a la providencia, iniciando el circulo ya comenzado de las vueltas de la vida.
Llegar a una meta sin saber cual és tiene grandes similitudes con seguir corriendo. Si no esta claro el punto al que llegar todo es paso en falso, o deseos ocultos de estar en otro lugar a otra hora y por otro canal.
Pasa el río de la rutina por el medio de mi cocina, mientras pesco con una caña en mano derecha y como un sanguche con la izquierda. Se (me) hace muy difícil motivarse leyendo las respuestas a preguntas que todavía no añoramos que sea, ni siquiera si las queremos escuchar. Y todo va a pasar pronto.
La cagada del "que todo pasa" - pronto - radica en que una vez que huyó, el presente nos dejo a gamba y no hay más que otro "todo pasa", otra canción, otra ilusión y otra meta sin definir.
Esta bueno tener las dos piernas físicas y mentales para correr, por más que sea y aunque mal no sea para estar ahí, en la raya, con los pingos, en un cabeza a cabeza.
Un santuario a mi alrededor me protege de mi lado muerto, de mi lado zombie, de mi lado malo y perplejo, que, cual contricante eterno, se sienta a la vera de mis errores para presionarlos con un pulgar infernal. Y todo es instante si no hay continuidad. Todo es "ya vuelvo" si no hay dignidad.
Bajó la bandera a cuadros como quien corta la lechuga de una ensalada, sin demasiada bravura, sin querer emocionarnos, para dejar en claro que pasó un día más. Y estas cosas son del estilo que me pasan a mí.
Hacer un trompo, raparme un poco, mirar para todos lados y seguir rezando plegarias de marmol para uno de estos dias, no tener miedo de decir ahí quiero llegar. La base esta. Los jugadores acostumbrados a tanta mitad de tabla no se animan a más
Pero saben bien adentró, que un día, todos los días, van a estar preparados para la final.
Por los jugadores, con ellos y en ellos.
Atte;
JPGMDL
Esta carrera desató momentos cuestionables y borderline, sin usar sinonimia, tan solo sabiendo que el precipicio es el fragmento final de un camino de ida al vacío con fondo. A lo inconmensurable de coquetear con la adrenalina.
Las ganas de llorar que punzan bien profundo hacen de uno herramienta del destino, utilizada solamente bajo nuestro comando, volviendo medio a la providencia, iniciando el circulo ya comenzado de las vueltas de la vida.
Llegar a una meta sin saber cual és tiene grandes similitudes con seguir corriendo. Si no esta claro el punto al que llegar todo es paso en falso, o deseos ocultos de estar en otro lugar a otra hora y por otro canal.
Pasa el río de la rutina por el medio de mi cocina, mientras pesco con una caña en mano derecha y como un sanguche con la izquierda. Se (me) hace muy difícil motivarse leyendo las respuestas a preguntas que todavía no añoramos que sea, ni siquiera si las queremos escuchar. Y todo va a pasar pronto.
La cagada del "que todo pasa" - pronto - radica en que una vez que huyó, el presente nos dejo a gamba y no hay más que otro "todo pasa", otra canción, otra ilusión y otra meta sin definir.
Esta bueno tener las dos piernas físicas y mentales para correr, por más que sea y aunque mal no sea para estar ahí, en la raya, con los pingos, en un cabeza a cabeza.
Un santuario a mi alrededor me protege de mi lado muerto, de mi lado zombie, de mi lado malo y perplejo, que, cual contricante eterno, se sienta a la vera de mis errores para presionarlos con un pulgar infernal. Y todo es instante si no hay continuidad. Todo es "ya vuelvo" si no hay dignidad.
Bajó la bandera a cuadros como quien corta la lechuga de una ensalada, sin demasiada bravura, sin querer emocionarnos, para dejar en claro que pasó un día más. Y estas cosas son del estilo que me pasan a mí.
Hacer un trompo, raparme un poco, mirar para todos lados y seguir rezando plegarias de marmol para uno de estos dias, no tener miedo de decir ahí quiero llegar. La base esta. Los jugadores acostumbrados a tanta mitad de tabla no se animan a más
Pero saben bien adentró, que un día, todos los días, van a estar preparados para la final.
Por los jugadores, con ellos y en ellos.
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