Carta a Papá (Prologo de....)
Martinez, Buenos Aires Argentina
Domingo 26 de Agosto de 2012
A Roberto Gonzalez Manrique de Lara:
Me fui a dormir la siesta que siempre aplico cuando salgo de laburar de Brandy. Nunca es tarde para ser prudente, mucho menos si tengo sueño y el auto es nuevo y, principalmente mío. Un par de ojos de cielo razgado me dijeron "la otra barrera, al fondo, tenes una playita". Y yo que puteaba porque este año no había visto un amanecer en el mar.
Seguí derecho por la calle que bordea la vía, pasando por bares de madera haciendo pretemporada para el verano. Me tire en diagonal en un terrenito que daba a la bajada. Había un Corsa blanco con parejita entretenida, unos pibes fumando un cañito y otros tomando una cerveza, rituales recurrentes con diferentes actores, para finalizar la aventura sabadesca.
Me senté medio tambaleante, porque hoy tomé un poco demás. Es muy raro trabajar de noche, porque tu día empieza oscuro; Me senté sobre una mesita, erguido como llama respetando a su entorno, y dormido. como correspondía a mi deseo. Entre parpadeo lento y despertar pulsante, el sol comenzaba a bañar de rojo amable el panorama. Me sentí cobijado, pero no nuevo. Ya había visto ese amanecer, cientos de veces, hace 50 años. Cuando todavia era nada más que sangre tuya. .
Comprendí porque añorabas tanto aquellos años. Fue tan sencillo, que no se porque se me ocurrió antes.
Nunca se terminó en tu cabeza ni corazón esa epoca. Siempre va a estar presente, y todos los días aunque sea por un microsegundo, vas a estar en el ancla, con un mate en mano, mirando salir el sol. Y como no vas a estarlo, si la vida, que es una, nos tiene unidos y concatenados.
Saber que ese cielo marcaba el fin y el principio de las ganas de mirar, cantar, caminar, comer, tomar, cojer, mimar, escribir y ser, me hizo entenderte. Me hizo buscar en lo profundo mío algo que esta en la superficie. Ese torrente que nos arrastra, por culpa tuya y de tu felicidad de juventud eterna, a vivir a fondo cada segundo, sonriendo con los demás lo más que podemos.
Ese río y ese alba fueron míos antes de haber nacido porque vos en una de tus tantas aventuras ya lo habías reservado para mi. El cajon de los recuerdos cada día es revuelto con animosidad por los Manrique de Lara, de alguna u otra manera.
El 2012 fue el año que me unió a la creación de nuestro destino. Trabajo que vos empezaste, que Martín, Mariano y yo continuamos, y que nuestros hijos, sentados en alguna piedra, en algún mar o río del futuro, dirán "yo ya estuve aca. Cuando era el abuelo Roberto".
Papá... yo también tengo el Mal del Junco.
Juan Pablo Gonzalez Manrique de Lara

Comentarios