El Matheuense Errante (Cuentos de trasplantados)
Defeated, here we lie, the ones who had never, never given up.
You are forgiven, just for being around.
You are forgiven.
but...Don't let me be misunderstood.
Es azul la luz que entra a través de la cortina señala gris al cielo. Anida el marrón, el color del barro negro que no tenemos. Suena a maltrato y a misterio esta tarde de sábado. Espacio destinado a ser evadido o dormido, horas en las cuales la nostalgia sale a trotar y se puede cruzar por nuestra medianera
El campo huele a campo, así como la ciudad huele a ciudad. No son las esencias, sino los colores, los que llaman a los que el daltonismo de la vida cotidiana nos rescato de la tranquilidad. Son excusas que uno siempre puede ponerse para no crecer en su interior. Para no regar a las plantas que nos toman el pelo. Para no tomar las manos que corresponden tomar. Y la electricidad quema todo, sin dejar un solo cable sano. Y la tarde sigue siendo temprano.
El calor se sienta en el sillón de un fantasma redimido. La humedad se retrae de donde vivo. Los ruidos tienen miedo de los ruidos que hago. Y la mugre, sabe que cuando quiero, la echo. La casa respira conmigo, en mi misma frecuencia, en una alianza inmortal hasta el día que me muera. El hogar se siente preparado para llevar a cabo cualquier misión pirotecnica que se le asigne. Y hay cosas que no se pueden explicar. Como vivo aca, es una de ellas. Como llegue, como trastabille hasta las puertas de este lugar. Como me plante y mirando hacia el finito, el espacio no acotado me recibió como un mesías autoconvencido y autoconvocado. Como un sacerdote a punto de realizar un sacrificó de urbanidad en pos de la tranquilidad del alma. Y así, rezándole a mi Dios (que alguna vez fue pagano), combato la mediocridad y la incorrección de los campeones de la moral, con tiempo acorralado y de mi lado. Gente que perdió su rumbo dentro de su rumbo. Gente que olvida y no siente como sentía antes.
Estoy volviendo a parir el deseo de escribir. No hay que forzar fechas, sino el crecimiento será traumático.
Por ahora, me basta con pensar en la luz del otoño desteñida con el verde que queda en las hojas amarillas que cayeron.
Y silbar a mi manera.
con palabras calladas creadas para crear.
Jpgmdl
You are forgiven, just for being around.
You are forgiven.
but...Don't let me be misunderstood.
Es azul la luz que entra a través de la cortina señala gris al cielo. Anida el marrón, el color del barro negro que no tenemos. Suena a maltrato y a misterio esta tarde de sábado. Espacio destinado a ser evadido o dormido, horas en las cuales la nostalgia sale a trotar y se puede cruzar por nuestra medianera
El campo huele a campo, así como la ciudad huele a ciudad. No son las esencias, sino los colores, los que llaman a los que el daltonismo de la vida cotidiana nos rescato de la tranquilidad. Son excusas que uno siempre puede ponerse para no crecer en su interior. Para no regar a las plantas que nos toman el pelo. Para no tomar las manos que corresponden tomar. Y la electricidad quema todo, sin dejar un solo cable sano. Y la tarde sigue siendo temprano.
El calor se sienta en el sillón de un fantasma redimido. La humedad se retrae de donde vivo. Los ruidos tienen miedo de los ruidos que hago. Y la mugre, sabe que cuando quiero, la echo. La casa respira conmigo, en mi misma frecuencia, en una alianza inmortal hasta el día que me muera. El hogar se siente preparado para llevar a cabo cualquier misión pirotecnica que se le asigne. Y hay cosas que no se pueden explicar. Como vivo aca, es una de ellas. Como llegue, como trastabille hasta las puertas de este lugar. Como me plante y mirando hacia el finito, el espacio no acotado me recibió como un mesías autoconvencido y autoconvocado. Como un sacerdote a punto de realizar un sacrificó de urbanidad en pos de la tranquilidad del alma. Y así, rezándole a mi Dios (que alguna vez fue pagano), combato la mediocridad y la incorrección de los campeones de la moral, con tiempo acorralado y de mi lado. Gente que perdió su rumbo dentro de su rumbo. Gente que olvida y no siente como sentía antes.
Estoy volviendo a parir el deseo de escribir. No hay que forzar fechas, sino el crecimiento será traumático.
Por ahora, me basta con pensar en la luz del otoño desteñida con el verde que queda en las hojas amarillas que cayeron.
Y silbar a mi manera.
con palabras calladas creadas para crear.
Jpgmdl
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