Perder (por perder)

Hace 7 horas, un poco más que llegué a mi casa. En ese ínterin, completé la temporada de una serie, guarde en un bolso 1/3 de mi ex carrera (según una detractora principal, la representación física de mi saber ahora ocupa 3 bolsos, lo único malo es que no creo que me vaya de viaje pronto). Ví un capítulo de doctor House, imagine horas en el caribe, viaje en mi cabeza, soñoliento y mastropieramente abandonado a mi suerte.

Me planteé porque tengo esa cultura profética de deshacerme inconscientemente de los objetos, me lo volví a reclamar, me tranquilicé y me volví a cerrar, abiertamente y de par en par.

Pasado pluscuamperfecto. Pero más aterrador aún, futuro completamente incierto. No en su contenido sino en su identidad y existencia misma. No puedo medir, mirar ni alentar las hojas de una misma sabia, de un mismo árbol, ni siquiera en una misma cuadra. No puedo medir con las mismas barras, personas pasados, pajas y asados. Carajo no puedo ni siquiera avalar un resultado.

Estoy maniatado de mente y callos, estoy soñoliento pero enrevesado. No entiendo porque entiendo que no entiendo mis sufragios. No creo porque quiero creer que no creo.

Me huelo, me tiento, me acerco y me siento. No me palpo, me restriego. No me calmo. No solfeo. (no soy feo).

No puedo volcar en una hoja un diario de viaje de hace 3 meses. No puedo registrar ni encontrar en papelo los últimos 10 años de mi vida. Como si no lo mereciera. Como si no lo quisiera.

Si alguien hoy me pregunta quien soy, les respondo en abstracto. No tengo identidad más que un documento, no tengo papeles más que los de la impresora. No tengo agenda, la perdí por si las moscas. No tengo teléfono, no tengo memoria, tengo bloqueo y desmesura.

Tengo hambre todo el tiempo y cuando como no me aliento. Tengo fuego y calentura de tenerla por las dudas.

Tengo monjas trogloditas que me impongo extrañar, pero ninguna de ellas me vendría a buscar. Tengo miedo de todo lo que no puede llegar. Tengo incienso en mi silencio para aplaudirme al sonar. Tengo sueño y santo y seña. Tengo aire y es madera.

Tengo tiempo. Más que nunca tengo tiempo. Pero siento como de a poco eso también lo pierdo. El concepto, la existencia, la guía, el sendero, el presente, el aliento.

Poco más y me reviento. Pero no con una piedra, una caída o un encierro. Sino así, por dentro. Como fue que llegué hasta acá. Siguiendo a que viento vine a recalar. Siguiendo a que tiempo voy a defraudar. Siguiendo a que gloria, a que nuria y a que historia.

Siguiendo a quien voy tirando cosas por el altar. Siguiendo a que. Corriendo, por que.

Cada vez más siento la pulsada en el pecho, un parto siniestro de un líquido oscuro y sediento. Una maldad galopante de esas que trotan bien adentro, que me busca, que me incita y que me dice, saca el asiento.

Ponete el cinto que salimos carpiendo. Y grito, grito para ver si en algún momento me escucho pero los síntomas de los locos que me habitan ya les causan llagas y llamas, centinelas de plagas. Armarios vacíos colores equinos, salto al barranco y bramar de pinos.

Veo una foto, de un lugar vacío, en el centro del tiempo y en la punto del hilo. Yo estuve ahí. Yo pase por ahí. Yo llegue hasta allí.

Y lo hice yo. Necesito una bendita epifanía para ponerme en marcha. Sino, me van a comer en la cancha.

Solicito sutilmente, pero a garganta en sangre viva que algo me destroce esta melaza donde las moscas de mi histeria se quedan pegadas, felices regordetas y a las patadas.

Necesito alguien que me emparche un poco y que limpie mi cabeza. Y ese alguien, a esta altura, solo puedo ser yo.

Yendo a comprar un poet litúrgico - espiritual al bazar barato y de plata dulce que habita en mi almohada (es decir, Satisfecho pero sin ganas)

Juampi


Comentarios

Entradas populares de este blog

Anaksunamun (o como, hasta a "la momia", con todos sus poderes, le metieron las guampas)

Onomatopeya de sonido glutural emitido con el esofago con rudimentaría bronca (o también "Mmmmmmmmmrrrrrrrr")

Carta para un amanecer (leela cuando puedas)