La imprescriptibilidad de los derechos subjetivos (o como hacer para nunca, nunca dejar de pensar en verde)
Nunca pensé decir esto pero creo que me fui al carajo. Sinceramente mi locura me ha llevado por los caminos más transitables que un ser humano fuera de si podría circundar. He tomado lecciones en como fracasar en cada aspecto de mi vida, calificado con muy suficiente. He tomado ablaciones de la mente para hacerlas popurri con churros. He tomado miles y miles de obviedades y las he machucado una y otra vez hasta encontrarles la lógica, y además, me porfié.
He caminado por el valle de las sombras...sombras ramosmejianas, sombras alegres y desubicadas, y he chicaneado con demonios poco viriles que me miraban de reojo, porque para aquellos que aman a los hombres, soy el gordito facil.
He muerto emocionalmente una y mil veces, pocas por realidad, muchas por placer, y otras cuantas por aburrimiento. Pero nunca, nunca deje de amar.
A aquellos que me hacen sentir día a día el poseedor de la corona con onda, el detentador de avestruces, el cetro del queso cheddar y el asadito de tira. Aquellos que me dieron el status de magnánimo en las malas y compañero relator en las buenas. Aquellos sastres de poca monta que diseñaban mis pecados, mis halagos y mis historias, una y otra vez, porque les llenaba, porque asi me querían.
Los soldados y las soldadas del amanecer, con facturas, con glorietas, con besos tuertos y rabietas. Los indios con valentía de suricata mal alimentada, que bailando cumbia al ritmo del speed con melón nos decían, al oido, una y otra vez, bienvenidos al tren.
Las miradas que se han posado sobre los andenes de vías que no quiero compartir...los enormes destrozos del amanecer en mis miradas poco aggiornadas. La historia del día de mañana y del día del después.
Los rinocerantes que no miman, sino empujan con sus trompas a cualquier ser digno de demostrarle su aprecio, me señalan que claramente, hay que sonreirle a los pasadizos secretos que se esconden bajo el castillo en el cual nos encerramos a jugar al TEG, a las cartas, a matear o simplemente a extrañar.
Y las lunas plateadas esperan que uno vaya a destrabarlas. Los grandes pajaros de metal nos llaman y nos dicen, aborden, aborden, hacia un lugar poco probable, hacia algún lugar poco esperable, pero hacia mucho, mucho más de lo querido.
Mucho más de lo planeado.
Simplemente, lo propuesto.
A lo finito, y nada más
Ammar al Assado, desde el aeropuerto internacional de Ezeiza, apunto de abordar.
"...salamu` alaykum..." (la paz, sea con vosotros, pero sobre todo, conmigo)
Las miradas que se han posado sobre los andenes de vías que no quiero compartir...los enormes destrozos del amanecer en mis miradas poco aggiornadas. La historia del día de mañana y del día del después.
Los rinocerantes que no miman, sino empujan con sus trompas a cualquier ser digno de demostrarle su aprecio, me señalan que claramente, hay que sonreirle a los pasadizos secretos que se esconden bajo el castillo en el cual nos encerramos a jugar al TEG, a las cartas, a matear o simplemente a extrañar.
Y las lunas plateadas esperan que uno vaya a destrabarlas. Los grandes pajaros de metal nos llaman y nos dicen, aborden, aborden, hacia un lugar poco probable, hacia algún lugar poco esperable, pero hacia mucho, mucho más de lo querido.
Mucho más de lo planeado.
Simplemente, lo propuesto.
A lo finito, y nada más
Ammar al Assado, desde el aeropuerto internacional de Ezeiza, apunto de abordar.
"...salamu` alaykum..." (la paz, sea con vosotros, pero sobre todo, conmigo)
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Ahora en peru...
This is star de gira