El Comienzo de la Pre Historia

Los comienzos generalmente se definen por una inexistencia anterior. Una falta de identidad, de determinación, de clarividencia. Nunca se hace hincapié en el estado anterior de nuestros diversos inicios por el simple hecho que a nadie le interesa saber lo que paso antes de la historia. Lo que vende es el inicio, el nudo o desarrollo y el desenlace.
Los únicos privilegiados son los protagonistas, fantásticos o reales, que tienen el idílico retrogusto bañando su paladar, de haber probado las azucares y los pimientos de la pre historia.

Todas las noches tienen una luna, aunque no se vea. Es por eso que debo perjurar en este punto que prontamente voy a tener una precuela que relatar. Mi realidad de hoy será el génesis de mi futuro, prominente e inexplicable en su idealización, pero puta madre, contundente.

Eso no es poco decir.
Ni sentido común.

No es poco decir, porque a nuestra actualidad llegamos de diversas maneras. De rebote principalmente, con alevosía decisión y más pena que gloria por el otro, porque somos personas relajadas y pragmáticas que eligen como corresponde, o simplemente porque si.

Y no es sentido común porque nunca es fácil asociar un actuar a una premisa con consecuencia lógica. Ninguna realidad conforma un silogismo simple. Nada de lo que nos ocurre carece una carga subjetiva ni años de historia que han influido en los caminos elegidos

Se puede tomar dicho axioma y tirarlo por la borda, o aprehenderlo.
No podemos ni vamos a tomar decisiones fuera del marco de nuestra esencia (las que realmente importan, no las meramente coyunturales).

No vamos a dejar de manchar todo con nuestra personalidad porque justamente eso es nuestro sello en el ocaso de la cotidianidad.
Es hora de aceptarlo. Y vivir con ello.

Ahora, que nuestra ensalada estelar interna encuentre caminos para escabullirse de cualquier tipo de prisión que le hayamos puesto o no, no esta al alcance de nuestro corto brazo.

Estoy ante las puertas, por primera vez en mi vida, de tener una pre historia. Y lo mejor, es que solo me importa a mi.

Y solo yo se, lo que voy a conseguir. Un golpe de estado al corazón putrído, un baldazo de agua fría en el medio de las gónadas del ostracismo y la estática, asesinos del crecimiento y del progreso como persona.

Como el piano del fondo del bar de Casablanca, un Humphrey Bogart alegrón de cervezas gritando, "...tócala otra vez, Sam...".

Elecciones y despedidas, con bandas sonoras y abrazos eternos. Pero elecciones.
Al fin elecciones

Y, por el otro lado, la tranquilidad y el relajo de saberme en lo correcto. Y no me juzga nadie. Yo lo decido así. Evitar la jurisdicción catártica, los hachazos de propia mano, y las llagas contraídas de tanto agarrar brasas por deporte.

De ser un manojo de nervios, pase al estiramiento total.
De ser un manto de locura, a un adicto a la realidad.
De un blando pisoteable, a un recio al divino botón.
De un constructor, a un destructor con culpa.
De la culpa, al perdón
Del perdón...al camino
A pavimentar rutas. A construir
No desde 0 (cero). Sino usando los escombros de las paredes que voltee.
Y eso, por dios que es una fiesta en serio.
Eso si, no le digan a nadie, no comenten, no levanten la perdiz, pero parece, parece que estoy invitado.
JPM (seudónimo laudante)
- Electo en democracia por las masas ilustradas y disciplinadas que comprenden sus facultades, deponiendo, a la larga y oscura dictadura de su mente -

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