Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2014

La Danza Arreglada (Fixture de un domingo)

Inquieta el repiqueteo de la canción, incesante, constante. Un increíble desandar pensando en las tostadas que no vas a merendar porque almorzaste fuerte. Orientando la mirada hacia la panamericana caminas en círculos concéntricos, sin perder nunca el objetivo. El arco del triunfo. Entrar a debatir sobre el concepto de ganar o perder en la vida es una pelotudez alevosa. No hay que intentar determinar lo indeterminable, cada cual - aprendí por observación - decide como elige encarar lo que se le viene. Como patear el penal. Como cerrar una canción, como armar una máquina. Como arreglar un auto. Como vivir. La gente tiene la ante si la posibilidad de elegir el como. No todos tenemos el mismo contexto ni la misma suerte. Algunos tenemos la posibilidad de disfrutar de un plato de morfi, o de una bebida. O de un abrazo de mama, o de papa, o de un tio o tia por lo menos. Días como hoy la gente se pone a hacer balances que terminan en gritos a veces, en sonrisas otras. Las familias o la c...

El patio del colegio (en un asteroide)

La bandera izada a media asta mientras los pibes corren alrededor del mastil, viejo, pintado, recuperado, donde los azulejos de alguna otrora pared de lujo hoy tienen ramas, están cubiertas por nada como bien recuerdo. Un patio enorme, extenso, con tantas entradas que sería el peor lugar para defenderse de una invasión o una toma de partidarios enemigos de algún bando que todavía no se individualizó. El director diciéndome que parezco un santito mientras toda mi estructura brilla de alegría por ser valorado por un superior que yo no elegí, y sintiéndome un niño adulto, un hombre superior, fruto de una impronta de sello medieval en la nuca. Buenos valores, buen corazón, pero un certero miedo a ser un atorrante, un pordiosero. Pavor arraigado bien profundo a la calle, a la brisa, a correr, a rebotar, a ser rechazado, a no ser querido, y la pelota rodando y yo atrás de ella tratando. Perdiendo y perdiendo, pero siempre resistiendo, con la enérgica convicción de que a veces uno no se conoc...

Reloj de Arena (símbolos sin techo)

El apuro de querer escribir algo significativo que rompa todas las barreras mentales del mundo hace que la persona no pueda explayarse libremente. Ese deseo implícito que tenemos todos de crear malabares de galaxias, universos embolsados, hace que a veces no se pueda darle importancia a lo chico, a lo cotidiano; a lo menudo. Hay pedazos de mis vidas y mis recuerdos que confluyen en un estado de trance dialoguista que me lleva a acercarme al singo mas explicito de nuestro alfabeto. El Ampersand. Comienza por una cola o termina por una cola por delante de su barriga, doblando en cremallera y espiral de dos dimensiones hacia una repetición, una pista menor, donde agarra velocidad pero siempre tiene salida por la parte de abajo a la derecha. La vida tiene muchos de estos símbolos concatenados dicen, en uno tenes más obstáculos que otros pero ves y percibís sensaciones y paisajes que son excluyentes de ese ocho roto en el que corres para lograr nuevos records. A veces, simplemente...