Fiebre

El pecho cruje mientras reparte piedras en la espalda, piedras húmedas, de moco y afiler. El calor que siento es inducido, el hambre inexistente, el olor conservador. Todo empaquetado en sudor y punzadas. El té que no viene ni la comidita rica. Vivís lejos muy lejos de lo que alguna vez llamaste casa y estas bastante grande para lamentarlo. Giras para un lado y para el otro sin saber exactamente que hacer. Difundís ideas de organización en la cabeza pero sabes que hoy vas a traspirar, que esta noche va a ser dura y que mañana no va a estar todo como si nada. Comprendes bien que tus actos tienen consecuencias, y tus puchos débiles gripe.

No es tan grave pero es peligroso. Poco a poco entras en cuenta que todo lo que haces de grande tiene costos y consecuencias, la vida vertiginosa, el buen vino, la buena joda. Nada es gratis, ahora, ya asumiste los costos y los enfrentas con algarabía rasposa.

La cabeza da vueltas un poquito más, solo un poquito más. Son casi las doce de la madrugada, mi corazón brillaba, sentado en el bar.

Aire caliente sale de tu nariz, como fumata blanda, como una elección. Y todo es tan feroz allá afuera que esta enfermo es tu mejor canción. O sera que nuestra gente esta muerta.

Esperando al medico que me diga que comprar que tomar que beber como saltar como garchar, comparto mis destrezas de enfermo vip, de aquellos que se recuperan o no, de aquellos que sueñan o no.

Cambio tos y fiebre por pulmones limpios de historias crackeadas. Reemplazadas y luego maximizadas. Cambio el instante de un pucho por el alud de correr 100 metros.

Cambio muerte por salud, Otra vez. Espero dejarme. Y sino, espero dejarme.

JPGMDL

Comentarios

Entradas populares de este blog

Anaksunamun (o como, hasta a "la momia", con todos sus poderes, le metieron las guampas)

Onomatopeya de sonido glutural emitido con el esofago con rudimentaría bronca (o también "Mmmmmmmmmrrrrrrrr")

Carta para un amanecer (leela cuando puedas)