Como cuesta ver el sol (tengo tortícolis)
La vida es muy pero muy cómica. Muchas veces, en medios y formas variables, en libros o películas, el bichu (mefistófel*s) se jacta de conocer la broma cósmica de Dios. Darle pan al que no tiene dientes, ponerte una mina en bolas encima de la mesa y justo percatarte que es la mujer de tu mejor amigo, darte la posibilidad de tener un auto y que levante temperatura costándote muchas lucas (esto último es justo y necesario). La batería de revelaciones acerca de lo sarcástico que puede ser el universo creo yo, no es para alarmarse ni angustiarse. Todos sabemos y todos conocemos el miedo. Leí por ahí, que para sobreponerse (o empezar a...) hay que dejar que nuestro pánico nos atraviese. Nos atavíe, nos carcoma, nos lime y nos raye por un segundo/naturaleza. Cuando está bien adentro, paseando por los intestinos, en ese preciso momento (y siempre metafóricamente no) lo expulsamos, siendo conscientes. Tuve la increíble oportunidad de entender que el temor es parte de la acción. Como cuando uno come un asado riquísimo y luego, por una ventana de 5 horas no puede hacer mucho más que la digestión. No te vas a lamentar por ello. Bueno, por ahí viene la mano.
No hay vertigo sin velocidad. No hay precisión sin medidas erradas. No hay paz sino hubo guerra antes.
El 99% de aquellos que tengan inclinaciones por el pensamiento oriental me van a tildar de chorro, van a decir que consumí 3 conceptos del Tao, y me birlé el Yin Yang para placer o repudio de mis abandonados lectores.
Pero bueno, siempre hay rompe-quinotos que no pueden disfrutar lo que es y ya. Dicho sea de paso, yo soy (aunque mi proyecto es en algún momento cambiar el "soy" por el "era") de esa banda. Siempre cuestionando lo mínimo sin mirar la gran fotografía (iría muy bien la frase "big picture" pero dado que las Malvinas son Argentinas, debo acotar, Ingleses putos).
No hay grandes momentos sin pequeños. Y mejor aún. Los pequeños son justamente los de mayor envergadura.
Mi propuesta para este año, que al parecer, se las trae (si cae el meteorito, también se las lleva) es entender que jugamos un juego con reglas. Algunos la llaman "ley de murphy", otros justicia divina, otros equilibrio y demás nombres. Yo no la voy a etiquetar. Voy a tratar de hacer el monumental esfuerzo, para mí, de dejar que mi contexto y realidad fluyan. Sin meter demasiado la mano porque soy medio torpezón, física, emocional y espiritualmente.
El truquito que te hace inmortal e invencible solo sirve para los jueguitos. Pero, como nerd asumido, que placer que daba cuando, sin ningún aditivo trucho, uno lograba el objetivo.
A buscar el orgasmo de realidad, es a lo que apunto.
Y a otros orgasmos también (total, a c*jer que se acaba el mundo)
De vuelta por estos pagos,
Su humilde servidor
The Shompol (a.k.a Juan Pablo González Manrique de Lara)
No hay vertigo sin velocidad. No hay precisión sin medidas erradas. No hay paz sino hubo guerra antes.
El 99% de aquellos que tengan inclinaciones por el pensamiento oriental me van a tildar de chorro, van a decir que consumí 3 conceptos del Tao, y me birlé el Yin Yang para placer o repudio de mis abandonados lectores.
Pero bueno, siempre hay rompe-quinotos que no pueden disfrutar lo que es y ya. Dicho sea de paso, yo soy (aunque mi proyecto es en algún momento cambiar el "soy" por el "era") de esa banda. Siempre cuestionando lo mínimo sin mirar la gran fotografía (iría muy bien la frase "big picture" pero dado que las Malvinas son Argentinas, debo acotar, Ingleses putos).
No hay grandes momentos sin pequeños. Y mejor aún. Los pequeños son justamente los de mayor envergadura.
Mi propuesta para este año, que al parecer, se las trae (si cae el meteorito, también se las lleva) es entender que jugamos un juego con reglas. Algunos la llaman "ley de murphy", otros justicia divina, otros equilibrio y demás nombres. Yo no la voy a etiquetar. Voy a tratar de hacer el monumental esfuerzo, para mí, de dejar que mi contexto y realidad fluyan. Sin meter demasiado la mano porque soy medio torpezón, física, emocional y espiritualmente.
El truquito que te hace inmortal e invencible solo sirve para los jueguitos. Pero, como nerd asumido, que placer que daba cuando, sin ningún aditivo trucho, uno lograba el objetivo.
A buscar el orgasmo de realidad, es a lo que apunto.
Y a otros orgasmos también (total, a c*jer que se acaba el mundo)
De vuelta por estos pagos,
Su humilde servidor
The Shompol (a.k.a Juan Pablo González Manrique de Lara)
Comentarios