El día que a mi abuelo lo operaron del corazón ella estaba emabarazada, jovencita, por dar a luz, en la cucha de coli, el pseudoperro, integrante inmortal del staff de mis mascotas. Esa noche la perra le había cedido a la gata por lealtades femeninas, que solo se entienden entre sí. El día que coli se apago, ella la cuido hasta el último momento. Y me miraba fijo mientras le armaba una cuchita atemporal, ahi donde duerme Pucho también. Cuando Arman estaba en la terraza, ella le hacía mimos. Cuando no, también. Reina de la medianera, con su piel leopardesca y su madurez tardía, recibió a Laica, cuando llegó a romper plantas, morder macetas y saltar por todos lados. Fue mentora, compañera y lady, y cuando lloraba de noche como cachorrita asustada, Lucía se quedaba cerca, para que supiera que había alguien que la iba a cuidar. Deslizandose con premura, maullandote claramente que tenía hambre, y luego, que la comida debía estar a la altura del piso porque realmente era molesto...