La definición de la indefinición
Suena a lo lejos la campana de un tren de conceptos inexistentes, de cuestiones falibles de besos en las manos, lagrimas en llantos y ojos que reprochan. Suena terso y plateado el sonido de una lata que ahora se abrió, retumbando y sollozando en cada rincón. Sin poder dormir, sin poder respirar, esperando la patada frontal, el haber, el deudor, y el saldo escalar. Ya no creo en la suerte ni en la justicia, ya no creo en nada nada que me aflija.
Tuve la suerte de entender, antes de la tormenta, que la vida primero te pone la prueba, después te pone un uno, y al final te enseña la lección. Saberte ambiguo, turulato, molesto e incluso destinado a un fracaso único es algo que espero más lentamente que pausado. Mas aún hoy te siento mirando y diciendo, como fue que llegaste hasta acá. No entendías los remedios, ni los consejos, no miraste nunca el recoveco que causó tu tan desprolijo augurio, tu tan temido paso firme sobre la sociedad de los poetas muertos. Nunca entendiste que no sabes mentir, ni decir las cosas que aún hoy te pesan mucho.
Quisiera despertarme en la mañana y sentir que todo esto ya paso, que los sueños de ayer vuelven a ser los de hoy y que mañana no depara mas que un día comodo y sin estelas de humor mal parido.
Quisiera decirte mirandote de frente que estes orgulloso de mi. Quisiera pedirte perdon y rogarte que me des una mano, pero ya es tarde. Por no entender por no prever hoy no tengo mañana.
Por lanzarme al vacío de la indefinición prefiero el carbón, rodeado de todo el dolor, sin lugar para el amor.
Perdon.
Juampi, hace como dos semanas, ribotrilizado hasta la médula septemtrional del osobuco verde que era mi alma por dichas horas
Tuve la suerte de entender, antes de la tormenta, que la vida primero te pone la prueba, después te pone un uno, y al final te enseña la lección. Saberte ambiguo, turulato, molesto e incluso destinado a un fracaso único es algo que espero más lentamente que pausado. Mas aún hoy te siento mirando y diciendo, como fue que llegaste hasta acá. No entendías los remedios, ni los consejos, no miraste nunca el recoveco que causó tu tan desprolijo augurio, tu tan temido paso firme sobre la sociedad de los poetas muertos. Nunca entendiste que no sabes mentir, ni decir las cosas que aún hoy te pesan mucho.
Quisiera despertarme en la mañana y sentir que todo esto ya paso, que los sueños de ayer vuelven a ser los de hoy y que mañana no depara mas que un día comodo y sin estelas de humor mal parido.
Quisiera decirte mirandote de frente que estes orgulloso de mi. Quisiera pedirte perdon y rogarte que me des una mano, pero ya es tarde. Por no entender por no prever hoy no tengo mañana.
Por lanzarme al vacío de la indefinición prefiero el carbón, rodeado de todo el dolor, sin lugar para el amor.
Perdon.
Juampi, hace como dos semanas, ribotrilizado hasta la médula septemtrional del osobuco verde que era mi alma por dichas horas
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