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Mostrando entradas de octubre, 2010

El temblor de las ideas (o la despedida de un sentimiento)

E l 14 de mayo de 2003 yo estaba jugando al fútbol, solo, en el patio de mi abuela. A veces hacía que peloteaba de lado a lado del patio, solo, para descargar tensiones o fantasear. El vecino grito "vamos carajo!"...y yo prendí la tele. E l traidor más grande a la patria, entregador de todo lo público, asesino, mentiroso y cipayo, El turco Saul, renunciaba al Ballotage. Todos los días que había puteado en la escuela contra él habían llegado a su fin. Mi candidato, mi presidente, era Nestor Kirchner. Me hizo llorar de la emoción que un tipo por fin hablara de Malvinas, de los Milicos y lo que merecían, del replanteamiento de la deuda "eterna". De ir todos juntos. De la esperanza. Y yo era un joven K, me decía el rector, porque no paraba de hablar del Pinguino. Los lujos son una responsabilidad. El poder es un lujo, que detentan quienes buscan un cambio. Yo no tengo ninguna duda que durante 3 años, K fue un excelente presidente, y su legado, un derrotero inmens...

Aviso de Suspensión (cayo la municipalidad y me cerró el boliche)

Estimados Lectores (reales e imaginarios) Debido a situaciones internas y externalizadas, he recurrido a la finalización momentánea de ingresos compulsivos y vomitivos en este espacio de re - inflexión. Digamos que antes de escribir por escribir y perder un poco la mágica aunque agnóstica satisfacción que me brinda la redacción, prefiero no sintomatizar ni alinear todos los malambos que me pasan por mi conciencia (vía mi inconsciente) a un espacio que con cariño trato de proteger de mis sabotajes. No quiero perder la virginidad de mi esquizofrenia literaria. Por eso me preservo de todo mal. De toda herejía de caer en lugares comunes, empezar a escribir sobre besos nunca dados o sobre últimas palabras. No quiero convertir mi creación ni mi producción en algo repetitivo, inocuo, reincidente y mucho menos tautológico. No me interesa crearme un estilo mediante la repetición, la insistencia o la perseverancia (en reemplazo de la aceptación de ciertos murales creados por la realidad mism...

Enchapado a la antigua (flores no tan rotas)

Hoy le compre flores a mi abuela. Puede parecer algo rudimentariamente cliche, pero es el cumpleaños. Y bien se sabe que cuando se dan fechas como estas, uno cae en lugares comunes. ¿O no tanto? Lo que no me fue típico de dicho episodio, tomo lugar en el 85 (claro está, que macho no es quien compra flores y las sube a un taxi, sino el que recorre un trayecto de 10 minutos sobre un colectivo atestado con el fin de llegar a su hogar). Tomé asiento para acomodarme, mientras escuchaba uno de los 300 programas de Dolina que recientemente, en un ataque de fanatismo intensificado, baje a mi teléfono. A mi lado danzó una imagen algo bizarra, pero luego de la semana, el cansancio y aquellos impulsos erotistas poco mesurables, me dispuse a inspeccionar por inercia deportiva las curvas recientemente adquirientes de un boleto con monto incierto. Me llevó pocos segundos el darme cuenta que se trataba de una mujer (señora, sostendría por educación, pero dudo de su estado civil más que de la vi...

La Peste Bubónica (o la plaga de la cultura)

¿ Como se hace para no imaginar un escenario perfecto? Muchísimos actores fallidos, guionistas sin pluma ni papel, y directores sin capacidad de coacción (ni presupuesto de Warner Brothers) han fallado (también) en esta tan ilustre empresa. Porque fallar es un emprendimiento no hay duda de ello. La distancia abarcada por los brevísimos instantes entre el arrojo y la mesura (o represión) se mide en pequeños favores acuosos a nuestro ficus interno. Ese que vive dentro de nuestro departamento, de un ambiente, o semipiso, dependiendo el día, y que sin agua se marchita y se seca. Que lindo y dulce tener una pequeña plantita adentro que regar. Ahora, cualquier paisano de zona de salto me caparía a guachazos, si fuera su hijo. Oh! Represión! Dejad que las masas de jóvenes furibundos y hormonales se expresen! Que de ellos es el futuro! - Por Ala - . Estamos hasta la coronilla si el futuro pertenece a una manga de absolutos idiotas borrachos, faloperos e incluso poco racionales. La única cont...