El diseñador de Exteriores

Vivía con un cartel que decía "Medicos Asesinos, Torturaron a mi Madre"...y otras blasfemias. Tenía un perro que respondía cual cabo marine a teniente rudo e ignorante Norteamericano. Entre otras pertenencias, tenía una escoba. Barría la esquina de Bernardo de Irigoyen y San Juan, la más limpia de toda la ciudad. Prolijo, Descalzo. Baterista, si, Percusionista. Bidones de plástico. Tocaba como Moro, no les estoy mintiendo. Una vez me agarró filmandolo con el celular (grave error, tratar de captar un momento superficial de aquella manifestación mágica).

Un día la esquina estaba vacía. Sucia, "ordenada". Pero vacía. Ni rastro de él.
Un hombre de edad mediana, con saco y corbata miraba fijo. "Mira. Se fue. Pobrecito"
Lo conocía. Conocía al baterista fanático de la limpieza, linyera sin embargo.
"Este hombres, se dedicaba a la sana industria de expresar lo inexpresable".
Sin duda, entendía de que hablaba. La honestidad del accionar de la gente que no tiene absolutamente nada, y sin embargo, en cada acción, en cada hecho de su vida dejan todo. Tome el lugar del hombre de traje y me quede observando el espacio vacío.
Hay ciertas ocasiones en que pequeños hechos generalmente vacíos de contenido nos revelan una verdad única e irrepetible. La gente que esta mas allá de la cordura, la gente "loca", tiene ese modo de romper con nuestra batería de respuestas esperables. Nunca van a reaccionar como deben. Pero alguna de sus palabras te van a sorprender.

En un mundo donde la gente que nos sorprende esta en extinción, un loco tiene vía libre para dejar sus 5 minutos de gloria en nuestra memoria.

El hombre de traje, como yo, había sido testigo de sus recitales, de sus horas de limpieza mientras toda la gente lo miraba sin saber como reaccionar. La frescura de un loco nos cautiva.

¿ Quieren saber porque?

Porque estamos programandonos para recibir siempre respuestas lógicas. Para que nuestra rutina sea intocable. Inerte. Y cuando algunos que conocemos a precursores de desvariaciones, sabemos que es algo aterrador.

Un loco es aterrador. Porque no sabemos como manejarnos. Porque cuando ante nuestra vida nos ponen una situación que no conocemos la respuesta, que nunca la escuchamos, que nunca nadie nos contó, actuamos como actúa la gente que miraba al tipo de irigoyen y san juan.

Miramos fijo.

Miramos fijo como miraba el hombre de corbata. Porque tal vez, para su vida, lo unico fuera de la rutina, fuera ver que hacía el diseñador de exteriores aquel día. Como miraba a su perro, como tapaba y armaba su campamento. Como pintaba la pared de la esquina.

Cuando nos arrancan lo impredecible, solo nos queda esto, que es lo que hacemos todos los días.

Si algún día, en alguna esquina, se cruzan a un tipo con un perro con una escoba, no lo miren fijo, no le pregunten nada.

Disfruten de saber que a alguien las reglas trilladas de la realidad no se le aplican. Y tratén de ver, como podemos hacer, para, sin perder la cordura, ser un poco menos predecibles. Y romper ciertas reglas que solo nos encasillan en ser algo que no somos.


"... LOCURA ES HACER LA MISMA COSA UNA Y OTRA VEZ, ESPERANDO OBTENER DIFERENTE RESULTADO..."

Albert Einstein (loco como pocos)

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