El Turista
Respira profundo. Mueve el cuerpo como los perros acostados en el medio de las plazas. A esa hora de la cual todavía seres inteligentes la consideran siesta. Respira espaciadamente. Como si en cada correntada de aire puro que entra por su nariz estuviera contenido el oxigeno para sobrevivir un año sin amor. Respira durante un largo período de tiempo. Cada vez que su pecho se infla, parece que pasara un cuarto de hora.
- Hace dos horas que esta el flaco ahí - Dijo uno de los 2 viejos que estaban tomando un vino en la casa de doña Elba, la cocinera del pueblo.
- Estos pibes, viste como son, o viven corriendo de un lado a otro, o se toman 2 horas para atarse los zapatos; de cualquier manera están equivocados- Le respondió el otro
- ¿Porque decís eso?
- Cuando eramos jovenes, teníamos armonía de vida. No nos desesperábamos tanto. No volabamos, no nos rompiamos el matete con mierdas, ni nos hacíamos tanto problema.
- Pero vite' como es esto. Los años pasan. Cuando te quieras acordar ese pibe va a estar aca sentado con nosotros.
Ahora se inclina. Esta recostado entre dos piedras que alguna vez fueron la cama de algún solado de San Martín, o el living de la casa de algún indio Haymara, o, para rompernos nuestro vuelo histórico, simplemente estuvieron ahí aguardando que llegara aquel joven.
Mueve su cabeza y se queda pasmado; clava su mirada en el cerro que proteje el pueblo; mira para abajo y ve el río marrón que no se detiene por nada del mundo. Y entiende que por más esfuerzo que haga, no hay nada mejor para hacer que continuar en esa posición.
- Che, ese pibe me parece raro. Que hace ahí sentado? Hace una hora que esta asi. No estará enfermo?
- No, seguro es uno de esos pibes que viven en las ciudades. Cuando ven algo asi como nuestra ciudad se piensan que mirando una hora el paisaje se van a encontrar ellos mismos.
- Y es malo acaso eso?
- No pero me rompe que sea siempre la misma historia. Vienen aca, se comen todo, chupan en el pueblo, se ponen en pedo, hablan con nosotros como si fueramos amistosos o una parte del paisaje, piensan que su vida cambia de colores...
- Pero somos asi...
.....
- Disculpen señores, buenas tardes.
- Buenas tardes pibe
El viejo crítico ni lo miró, se sirvió otro vaso y ya.
- Quería preguntarles si conocen algún lugar donde pasar la noche, donde pueda comer algo rico, hace 3 días que estoy acampando por acá.
- Si pibe, mira, pasa aca que Doña Elba tiene habitaciones y hace unas pizzas y una faina muy rica.
- Muchas gracias, que tengan buenas noches.
- Chau pibe. Bueno vamos Tano, que sino vamos a llegar tarde y tu mujer y la mía nos van a matar.
- Dale vamos, igual en media hora esto se llena de turistas y de porteños.
Iban camino abajo, como quien se desplaza por inercia, cuando el mochilero les pegó un grito.
Oiga jefe, jefe - Dirigiendose al viejo poco simpático
Oiga jefe, jefe - Dirigiendose al viejo poco simpático
- Que querés? - Respondió con brusquedad el Tano, ante la mirada de reprobación de su amigo
- Se le cayo la billetera, tome. Buen día. - Y se fue corriendo vuelta al comedero.
- Y, que me decís? viste que no todos son como pensás.
- Se, que se yo...
- Tano, no hinchés las pelotas. Ese pibe era igual a vos, hace 30 años, cuando llegaste a Polvaredas. Y encima ni siquiera se quiso levantar a mi hermana la primera noche que estubo en lo de Doña Elba.
- Sabes lo que pasa. Que a veces me pregunto que hubiera sido si hubiera seguido viaje, y me hubiera tomado un Micro a Buenos Aires.
- Yo se lo que hubieras hechó
- A ver, que hubiera hecho ilustrado?
- Hubieras Vuelto acá.
- Jeje, tenés razón, Hasta mañana Hector
- Hasta mañana Tano, saludame a mi hermana.
Comentarios