Los halcones galácticos
LOS HALCONES GALACTICOS E ntré parsimonioso más cojonudo, por la puerta de entrada. Lógicamente. Sería bastante complicado entrar por la puerta de salida. No solo porque el cartel de la puerta desmotivaría al ser humano a contradecirla. Realicé una serie de pasos indómitos hacia la heladera. Diagnosticada por los habitantes del hogar como vacía, se encontraba atiborrada de productos semi-básicos. Esos de los que uno a veces, en la cotidianidad que nos compete, no suele tener a mano en la heladera, liviana pero limpia que posee en su verdadero y actual hogar. Procede a comer el queso por salut, se agarra dos tostis y una latita de medio litro de cerveza. De esas que uno sabe que compran solo las personas que no compran cerveza. Aquellos que compran para algún huésped itinerante. Como su hijo. Me preparé el menú y me vine a sssla computadora. Me senté frente a la pantalla. Porque si te sentás de espalda es un bardo el tema del teclado. No es inalámbrica es una amd viej...