Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2012

Carta a Papá (Prologo de....)

Imagen
Martinez, Buenos Aires Argentina Domingo 26 de Agosto de 2012 A Roberto Gonzalez Manrique de Lara: Me fui a dormir la siesta que siempre aplico cuando salgo de laburar de Brandy. Nunca es tarde para ser prudente, mucho menos si tengo sueño y el auto es nuevo y, principalmente mío. Un par de ojos de cielo razgado me dijeron "la otra barrera, al fondo, tenes una playita". Y yo que puteaba porque este año no había visto un amanecer en el mar. Seguí derecho por la calle que bordea la vía, pasando por bares de madera haciendo pretemporada para el verano. Me tire en diagonal en un terrenito que daba a la bajada. Había un Corsa blanco con parejita entretenida, unos pibes fumando un cañito y otros tomando una cerveza, rituales recurrentes con diferentes actores, para finalizar la aventura sabadesca. Me senté medio tambaleante, porque hoy tomé un poco demás. Es muy raro trabajar de noche, porque tu día empieza oscuro; Me senté sobre una mesita, erguido como llama respetand...

Hay algunos lugares, que nos quieren para siempre (no es tanto tiempo)

Los fideos salen ricos cuando uno los hace con amor. Más, si es amor por el cocinero. Aun mayor el sabor, si el cocinero es quien escribe. Puede parecer enroscado, pero es una tautología axiomática, o axioma tautológico el que estoy exponiendo hoy. Debo haber dejado la pluma de lado, atras de alguna axila abultada, debo haber entendido, que no es poco, el principio. El principio, desde donde uno arranca. Una base, un antiguo techo mutado en piso. Un futuro pasado. Un pasado lejano, de otra vida que ya viví y fui feliz, y fue esta, donde los árboles gritaban canciones de tribuna, alentandome a levantar mi estadio donde siempre quiso estar, en el campo del más aca, entre hojas, flores y los fideos con muy rico gusto. Tienen un poco de todo, crema con verdeo que dejo armada un amigo, un tuco que comí yo, un wok que compre pensando en cocinarle a alguna invitada, un gas natural que instalo mi abuelo, unos platos que sobrevivieron a mi destructividad masiva. Digamos que el sabor se construy...