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Mostrando entradas de mayo, 2012

El Matheuense Errante (Cuentos de trasplantados)

Defeated, here we lie, the ones who had never, never given up. You are forgiven, just for being around. You are forgiven. but... Don't let me be misunderstood. Es azul la luz que entra a través de la cortina señala gris al cielo. Anida el marrón, el color del barro negro que no tenemos. Suena a maltrato y a misterio esta tarde de sábado. Espacio destinado a ser evadido o dormido, horas en las cuales la nostalgia sale a trotar y se puede cruzar por nuestra medianera El campo huele a campo, así como la ciudad huele a ciudad. No son las esencias, sino los colores, los que llaman a los que el daltonismo de la vida cotidiana nos rescato de la tranquilidad. Son excusas que uno siempre puede ponerse para no crecer en su interior. Para no regar a las plantas que nos toman el pelo. Para no tomar las manos que corresponden tomar. Y la electricidad quema todo, sin dejar un solo cable sano. Y la tarde sigue siendo temprano. El calor se sienta en el sillón...

El Costo de Oportunidad (o como no entran 48 horas en 24)

Manejando a las 2 am por floresta uno se pone nostálgico. Primero porque de noche, la sensibilidad estropea el olor natural y transparente de una ciudad que se limpia de noche y los fines de semana. Segundo, porque con casi un cuarto de siglo a cuestas, muy buena memoria y un gran fetichismo por utilizarla, uno tiende a tener imágenes vivas de todo lo que ha sucedido (sucede, para Borges) de cada eslabón que compone la cadena interminable de una ciudad viva, como es esta. Y tercero, porque pase por una casa triste, que ni me reconoció en un auto. Me miro con sus piedras engarzadas, sus luces de seguridad, sus ladridos no emitidos, sus sombras y su fresco de palier. Y pensar que viví ahí 24 años y un día. Vuelvo de una charla, a la cual me estoy acostumbrando a que me aguce el pensamiento. Doblo para intentar buscar nafta pero desisto, porque estoy cansado, o aburrido, o molesto. Pienso un poco más pausado que antes. No tengo ese mismo frenesí de escribir ...