Declives de Merendero - Vol. III - ( Furibundis mendicrinae con maermeladus )
El aire no es tan espeso y la angustia ya no pide tanta pista. Los árboles que me acechaban simplemente no me importan más. Luces que alguna vez osaron apagarse, quieren encenderse. Lo que no saben es que nos acostumbramos a la bajasombra. En un rincón oscuro siempre es ideal pensar. Primero, porque me gusta la introspección y la recomiendo. No como modo de vida, pero como compañera atrevida y temerosa, sin duda alguna. Hoy sentado con horas y horas por delante, puedo sentir como las maderas arden, queman y respiran tan de cerca. Susurrándome mensajes para comunicar a los vivos. Sin embargo, dudo con seriedad que ultratumbescamente los familiares deseen ser receptores de tales mensajes. El agotamiento físico y espiritual es por cansancio y nada más. El horror pasa por otro lado. En mi mente hay una conclusión que no para de dar vueltas y vueltas, una tensión negadora y pésima, estrecha y alargada, que rige en lo profundo. El valor de las cosas, cosas que no se com...