Pulsión de permanecer sentado (Historias mínimas de un día de reposo)
Tomando un te salado miraba fijo la pantalla mientras el ambiente congelado del exterior parecía carecer de presupuesto para cambiar de escenografía. Grabada en slow motion, la jornada había sido poco fructífera. Nada más que sueño extendido, un desayuno liviano propio de su estado de intoxicación, y una alta dosis de sonic youth mientras esperaba el día posterior. Se puso melancólico y deseó que todos sus días tuvieran un poco de ello, un poco de aquello, para poder escribir todo el tiempo y sin tapujos. No entró en la planicie de negatividad porque, como es bien sabido, todo querer puede llegar a encausarse para un buen cuadrante del mapa galáctico de la rutina. Escudriñando la antena de radio de su auto, única máquina con vida que conocía, pensó en como sería una vida así, desayunando en casa, escribiendo para unos pocos, pensando, investigando, descubriendo y relatando. Se sometía al mismo cuestionario una y otra vez...sería esta la hora de la verdad para tomar las riendas de una...