La definición de la indefinición
Suena a lo lejos la campana de un tren de conceptos inexistentes, de cuestiones falibles de besos en las manos, lagrimas en llantos y ojos que reprochan. Suena terso y plateado el sonido de una lata que ahora se abrió, retumbando y sollozando en cada rincón. Sin poder dormir, sin poder respirar, esperando la patada frontal, el haber, el deudor, y el saldo escalar. Ya no creo en la suerte ni en la justicia, ya no creo en nada nada que me aflija. Tuve la suerte de entender, antes de la tormenta, que la vida primero te pone la prueba, después te pone un uno, y al final te enseña la lección. Saberte ambiguo, turulato, molesto e incluso destinado a un fracaso único es algo que espero más lentamente que pausado. Mas aún hoy te siento mirando y diciendo, como fue que llegaste hasta acá. No entendías los remedios, ni los consejos, no miraste nunca el recoveco que causó tu tan desprolijo augurio, tu tan temido paso firme sobre la sociedad de los poetas muertos. Nunca entendiste ...